martes, 29 de marzo de 2016

A un árbol florido



Querido árbol florido: -creo que eres un almendro-, que  nos hiciste esperar más que otros años antes de ponerte bonito. El sitio donde vives y esperas a que llegue el tiempo del milagro para que todos te miren, (me viste la cara de boba mientras hacía la foto), está muy cerca de donde yo transito. Se pasó  febrero, y no se hizo el milagro,  no fuiste como siempre  el "adelantao" de la primavera. 
Y por qué  tardaste tanto,  por eso del "cambio climático", o la desatención de los humanos, que confiamos demasiado en el instinto  de la naturaleza, ¡como si   no tuviéramos  nada que ver!,  fíjate  que somos memos, también formamos parte de ella.

-No tengo claro la fiabilidad de estas cosas-, pero hoy he visto en la trastienda del  blog, que hay una visita de Siria, nombre que se cruzó en lo que te estaba contando, y me ha dado que pensar, ¡cómo no!, con todo lo que significa  ese país desde hace ya demasiado tiempo. ¿Era por eso por lo que tú y tus compañeros de vereda os resistíais a regalarnos vuestro encanto florido?,  ¿estábais esperando a que los habitantes de este mundo al que tú también perteneces,  fuéramos más razonables y capaces de crear otros  paisajes más habitables y justos,  como tú,  sin más interés que cumplir con el ciclo de la vida,  y a la vez dar  ese espectáculo sublime.
 A pesar de todo he de decirte ¡gracias por venir!, aunque seguimos siendo igual de cenutrios, injustos, insolidarios, e incapaces de ver más allá de nuestras narices. Que nos pusimos nerviosos porque la primavera se estaba retrasando, ¡oh Dios!  Sin reparar en que son artimañas para no fijarnos en otros  bosques más tristes y más feos, y  para nuestra tranquilidad  están  mucho más lejos.

Te digo esto querido árbol cuando casi todas tus flores ahora ya son una alfombra rosácea que se confunde  con el color pardo suelo.
Hasta la próxima, y florece cuando quieras, pero florece.


Purificación

domingo, 28 de febrero de 2016

Tarde de visita


"La fuente de los pájaros",     Luz del Olmo

Tarde de visita prometida, breve  paseo por la ciudad, a buen paso, hacemos el  recorrido  propio de todos los visitantes con la amable compañía del sol de febrero. Vistos casi todos los sitios de importancia histórica  y de ilustre linaje, sin disimular el orgullo por parte de las anfitrionas, nos quedaba el mejor; un café, (antes se decía, café, no cafetería). Qué mejor sitio para charlar por los codos. Una vez allí  ya daba  igual  la importancia  de la ciudad.  Una mesita en un rincón al lado de la ventana por la que entraba la  efímera luz de febrero a las seis de tarde. Al principio para entonar, hablamos de cosas varias, pasa siempre,  después llegó el momento esperado, lógico y fundamental, hablar de libros, ¡de libros!; pero no de cualquier libro, de "sus" libros , que pusieron encima de la mesa, cómo quien pone parte de un tesoro, porque ellas, tienen más. 

Luz, tuvo la gentileza de venir  a visitarnos con su útimo libro bajo el brazo,   "La fuente de los pájaros"  una entrañable historia de su tierra y sus ancestros, que arranca  en el s. XIX, elaborada con mucho tiempo y cariño, eso se nota.


"Versos a mi tierra quijotesca",  Kety Morales Argudo

 Kety, un libro de poemas   "Versos a mi tierra quijotesca"  no en vano es nacida en El Toboso, tierra de  Dulcinea, ese dato, algo debe  influir en su interás y preferencia por la obra de Cervantes. Después de un rato intercambiando ideas, opiniones, consejos prácticos, técnicas, pequeños detalles...  de repente me di cuenta de que   estaba delante de dos mujeres  ilusionadas por enseñar su obra, ambiciosas y muy interesadas en su gran afición por escribir Y yo, encantada en el papel de oyente, espectadora, observadora,  y al tanto para   retirar  las tazas vacías, antes de que  la mesa se  quedara pequeña  cuando empezamos a gesticular al hablar,   a señalar aspectos de los libros y  porque lo   requieren  las conversaciones interesantes y los temas de altura .  Cuando  estás  embebido en la conversación,  no te das  cuenta, ni de eso ni del paso del tiempo, que puso fin al rato agradable y bien aprovechado con la inestimable charla a tres. En el aire quedaron los recuerdos de otra buena  amiga nuestra y  de los libros, que sin estar, estuvo.  Y algo menos concreto,  la posible devolución de la visita.



A Kety, y Luz.

Con algo de retraso, de esto hace casi un mes.


Purificación.

miércoles, 27 de enero de 2016

Casualidades

Una tarde agradable, demasiado diría yo. Cambio de planes del día. Ir al cine por casualidad, y por aprovechar los días que es más barato; los lunes a 3 €.
Ir al cine por ir al cine, sin ningún título en concreto, y por razones de horario nos vino bien "La novia"
Y todavía estoy emocionada y agradecida a la casualidad. No tengo más que decir.


"Porque yo me fui con el otro, ¡me fui! ¡Tú también te hubieras ido! Yo era una mujer quemada, llena de llagas por dentro y por fuera, y tu hijo era un poquito de agua de la que yo esperaba hijos, tierra, salud; pero el otro era un río oscuro, lleno de ramas, que acercaba a mí el rumor de sus juncos y su cantar entre dientes"


"Con este pasaje comienza la adaptación de Bodas de sangre, de Federico García Lorca, que Paula Ortiz ha presentado en la sección Zabaltegui de San Sebastián. La novia es una película con tanta belleza que abruma. Está rodada en Aragón en poco tiempo y con pocos medios, pero su valor cinematográfico es incontestable. Los versos que salen por la boca de Inma Cuesta están vivos y ahogan al espectador en una congoja que dura todo el metraje. Esta historia de pasión y violencia que retrata a unas gentes que ya no existen y un árido lugar donde ya no queda nada, no toca temas tan profundos y universales como las adaptaciones de William Shakespeare pero el estilo de Ortiz convierte a la película en un bellísimo referente estético".   Pedro Moral Marín.

Siempre es agradable descubrir así de lleno una obra tan conocida, de oídas por mi, cómo es Bodas de sangre, de Lorca. Y quizá por eso, porque no conozco otra versión me ha impactado tanto. Siempre hay que agradecer que haya gente que no deja de crear sobre lo creado, ese camino es interminable.  Como el acierto de incluir  en el momento más dramático de la historia, El pequeño vals vienés, de G. Lorca, musicado por Leonard Cohen, en una versión desgarrada, intensa, y menos conocida. Creando más belleza si cabe.

A quien le guste el cine, la poesía,  García  Lorca y la belleza en general, que no deje de ir a ver La novia.

Purificación.

sábado, 16 de enero de 2016

Se acabó




Ya sé,  lo mío es ir con retraso. La semana pasada ya se acabó, porque lo dice el calendario. Con todo cuidado recogí el belén, parte de la escenificación de la comedia anual cargada  de  costumbre y  fervor a partes iguales. De nuevo envolví  las delicadas figuras de cerámica, con el plástico de burbujas, sustituto del papel de periódico, y las coloqué en la caja, que aunque es la misma, siempre me falta sitio,  las muevo una y otra vez  hasta que el puzle encaja, después de arrinconar las velas grandes, apretujar las guirnaldas y axfisiar a las bolas que hace años ya no salen a lucir sus desgastados  brillos.  Enrollé el cordón de luces que admitirán una vez más  el castigo de estar  otro año más sin vida,  sus chispazos de colores,  junto a todo lo demás. Y a la vez que guardo  los objetos,   flases  lejanos y de ahora mismo se mezclan como en la caja, con el orden que le da la gana a la  imaginación. Y prefiere los lejanos y más persistentes a la vez.

 Y ahí sigue aquella noche de invierno, negrísima  y oscura,   en que desde la ventana del salón, tres pares de ojos infantiles, ingenuos, pero capaces de ver lo que lo que los mayores no  ven, inspirados y  animados por la voz insistente del padre, vieron  muy claramente como  en el corral de la casa, abrevaban  los caballos de los Reyes Magos, el blanco, el gris, y hasta el de color pardo oscuro, con tal grado de emoción y embeleso, que ni siquiera pensaron qué regalo les traerían. Imagen con tanta fuerza y emoción que no le deja casi sitio a ese  murmullo tonto e incompresible, de ahora mísmo, como es la apariencia de los Magos Reales, al fin y al cabo poseedores de todas las ilusiones,   concentradas en las miradas de quien, espero, sigan siendo  capaces de ver lo que no hay, unos trajes verdaderamente majestuosos.

Ya está todo guardado, y la caja, en el sitio de siempre, sabe que estará olvidada otra vez por una larga temporada entre las cosas de la casa que,  aunque casi no se usan, se sabe exáctamente  donde están.

Imagen: Yrjö Edelmann.

Purificación.


lunes, 28 de diciembre de 2015

Sacudir el felpudo

              
Imagen, Internet.

Aunque sé que debí hacerlo antes, vengo a sacudir el felpudo de la entrada por si alguien, dadas las fechas en que estamos  viene a visitarme y  se lleva la sensación de que la dueña está a por uvas, que está, aunque ya hace que se acabó la vendimia. Que es una dejada, o  que le da igual ocho que ochenta, como dice mi sabia madre, y no.  Así es que  aquí estoy preparada con bayetas, plumero, y fregona en mano para dejar esto "niquelao", limpio, limpito para los de allende los mares, (¡que presuntuosa!).  Es lo menos para recibir a las visitas y que  lo encuentren agradable, renovado, y  sobre todo, sobre todo, que se note que hace un rato estuve aquí. Una de las formas de saber si la vecina está, es esa; que de vez en cuando barre la entrada de su casita, cómo la presumida ratita del cuento,   tiende la ropa, tira la basura, o pone la música a todo trapo, (perdón, se me está yendo de las manos).


Luces de Navidad, en Pucela.

Soy de esos que dicen, un poco con la boca pequeña, allá por el día veinte de diciembre, "ojalá mañana fuera día siete", de enero, claro.  Y con toda la desgana del mundo entro al trapo, y  al final pongo el belén, y me dejo engatusar por el efecto mágico de las luces de colores, que se inventaron para eso, para tapar lo feo y malo por unos días, porque a los Magos de Oriente, con la estrella  como guía y alumbrado ya les bastaba.  Pues eso.

A todo el que pase por aquí, bienvenido. Se admiten críticas y reprimendas, y turrones, mazapanes, polvorones...


Igual que quiero empezar el año con otras vistas aquí, deseo que seamos capaces de mejorar todas las cosas que son feas y están mal en el mundo, que son muchas, y no hace falta decir.  

Purificación.

viernes, 27 de marzo de 2015

Pocas certezas

mancha de acuarela

Volvía de mi clase de pintura con la idea de buscar información  sobre el color azul, estamos aprendiendo a hacer  un "libro de autor", hace días que  nos lo propuso  el profesor. Como me pasa siempre tardo entrar al "trapo". No sé. No tengo mucha idea. Es que no se me ocurre nada.  Los ánimos y las ideas que según salen se esconden, me dejan en blanco.
Como todos los días, la cocina se llenó de palabras al poner la mini-tele, mientras voy dejando  los bártulos. Algo me había perdido, algo trágico había  sucedido  mientras yo disfrutaba jugando con los colores. Un grave acidente, un avión, Barcelona- Dusseldorf,  ha caido en los Alpes, al poco tiempo de salir. Muchas víctimas, de varias nacionlidades, también españolas. Poco a poco, no, atropelladamente,  se van dando datos, y como sucede casi siempre el número de víctimas cambia según las prisas  por  ofrecer más datos. 
A partir de ahí todo son datos y datos, a veces  contradictorios, pero no importa. Las tertulias de las teles se nutren de personas entendidas en todo, y de todo. "La investigación es urgente, y hasta que no  se recuperen las cajas negras, que son rojas, no se sabrán los motivos, pero eso, -siempre según los datos-,  tardará en producirse, el proceso es bastante laborioso. Serán bastantes días sin saber las causas". Mientras los supuestos y las hipótesis de los entendidos dan para ratos y ratos de programas, ampliados en el tiempo por la gravedad del acontecimiento. Que si los viajes de bajo costo, que si atentado terrorista, que lo raro son los ocho minutos que no se escucha nada, hasta que cae, que no contestan a la torre de control que les llama por tres veces, y se acumulan los datos.
Tan sólo un día, un día  después, la policía alemana toma por asalto la casa del copiloto, porque la caja negra ha sido encontrada mucho  antes de lo que se creía y ha "cantado" todo lo que sucedió en los últimos momentos. Es el culpable, un muchacho de 28 años con seiscientas horas vuelo,  al no abrir la puerta de ,con ¿demasiada seguridad?, de la cabina al compañero, piloto, que había salido al baño.  
Las palabra, copiloto, además de, víctimas, y,  familiares,  inunda las noticias. El copiloto se convierte en ese protagonista culpable que buscaban todos, las autoridades, que corrieron allí para hacerse la foto, y todos los investigadores de pacotilla que tienen todas las cadenas de televisión. Una vez encontrado donde dirigir las flechas, todos a disparar,  hasta parece que con alivio, porque es mejor disparar a algo en concreto, una foto del muchacho delante de un puente o algo así.
La verdadera tragedia, en realidad la viven los familiares de las víctimas, que son muchas cuando se cae un avión, esa es la única certeza. Por mucho que les lleven y les traigan, y les ofrezcan y les adulen. Y no sé si cambia en algo su desgracia, el saber quien provocó tan horrible  fatalidad. 
Cuando pasan estas cosas, estamos unos días o meses, depende, sobrepasados de información, y es casi imposible evadirse del tema, si pones  la tele, o la radio. Y cambiarán el chip, cuando ocurra otra desgracia capaz de tapar la anterior.
Yo también lo siento por todas la víctimas y por sus familiares. Y me pasa que también pienso en los familiares del "pobre" copiloto que de repente se encuentran afectados igualmente, con el agravante de que son los familiares del culpable de tanto dolor. 
Reconozco que soy muy escéptica, y  me cuesta asumir  tantas  certezas, aunque según las noticias y los datos siguen apareciendo más pruebas de culpabilidad.  
 Y me tomo la libertad de pensar más: Si por casualidad, apareciera alguna prueba de que las cosas no fueron así, alguien se atrevería a decirlo.  Porque en estos casos siempre quedan muchas preguntas sin responder.
Y no aprovecharé el azul, en este caso,  del cielo, para decir  que fue el testigo de la catatátrofe y todo eso, no. Todavía hay mucha emoción. Pero los datos y la vida siguen.

Purificación.

martes, 17 de febrero de 2015

La "revisita"



Museo Thyssen


No era a ella, a  quien fui a ver en esta ocasión, pero cuando voy me gusta hacerle una visita, ya que este cuadro pertenece a la colección permanente del museo. Grande, majestuoso, absorvente por la sencillez de las formas, parece esperar  a que suceda algo que le haga ponerse en movimiento de un momento a otro, que la rescate de su "Eterna Soledad".  Ya le dediqué una entrada, con motivo de la gran Exposición que el Museo Thyssen Bornemisza, organizó para la importante y extensa obra de Edward Hopper, en el verano de 2012, y que tuve la suerte de poder visitar.



                                         Habitación de hotel, E. Hopper




Mañana, este blog cumple tres años, y aprovecho para decirlo en tan buena compañía. Este año todavía no he visto almendros en flor. Gracias a todos los que me visitan.

Purificación.
Imagen: Internet 

jueves, 5 de febrero de 2015

Una, de sobres y sellos

 Cartas ficticias:

15 de octubre de 2014                               
 Editorial Tenemostodo. Departamento de Ventas.

 Estimados señores:

Les escribo esta carta  para hacerles una petición  que les agradecería atendieran si lo tienen a bien.
Después de buscar por todas las librerías que tengo cerca, no encuentro un libro que me han recomendado insistentemente unas buenas amigas amantes de los libros y de historias entrañables e íntimas, en donde los libros en sí mismos y el género epístolar son los protagonistas.
Me dicen una y otra vez que es muy interesante que es una maravillosa historia de  relaciónes a base de  sobres y sellos cruzando el mar que separa los continentes y también  las personas.
No sé si viene al caso, ni creo que a ustedes les interese, pero estoy deseando tenerle entre mis manos para comprobar si es verdad lo que me cuentan. 
Agradecida de antemano, espero que pronto me den la buena noticia.
Atentamente le saluda. 
Purificación. M.

P.D.
Perdón, con la emoción se me olvidó lo más importante, el libro se llama "84, Charing Cross Road"  de Helene Hanff. Un ejemplar de la primera edición, me haría mucha ilusión.




30 de octubre de 2014
 Purificación M.
 
Estimado señora: 


Siento decirle que el libro que nos pide  está fuera de catálogo. Hace tiempo que no se edita por el deseo expreso de su autora, la señora Helene Hanff. Así lo quedó registrado en su testamento; Que todos los ejemplares de la edición de 1970, se vendieran sólo mediante solicitud por carta dirigida a la librería 84, Charing Cross Road, por lo que le ruego  haga allí su petición.

Entretanto, le deseo  lo consiga cuanto antes  por otros medios, para su satisfacción..  
Atentamente le saluda,  A.M.

 Departamente de Ventas de Editorial Tenemostodo.

P.D. 

Si tuviéramos noticias de algún ejemplar de segunda mano se lo comunicaríamos inmediatamente por si pudiera interesarle.




Desde la realidad

22 de noviembre de 2014

A las amigas blogueras, que me hablaron y recomendaron este pequeño librito.


Hace unos días que lo tengo en las manos, y quiero deciros que lo leí en una tarde. Me ha entusiasmado sobre todo la ambición lectora de esta señora, y de cómo va creciendo  la relación entre ella y el librero,  derivando  en  una profunda amistad,  y de  solidaridad por parte de ella. Cómo van surgiendo los nombres de libros, los autores, que ella reclama con un interés inusitado, y con gran urgencia. La emoción de ella, cuando descubre  "Orgullo y Prejuicio" de Jean Austen, aunque no le daba mucha importancia, y la mía, porque es de los pocos autores, autora en este caso,  de la literatura inglesa, no actual, que conozco  de todos los que aquí se nombran. 

La compra  no fue nada  laboriosa y bastante menos  emocinante, que en la novela. Lo encargué en persona  a unos grandes almacenes, y claro está, no hubo cartas entre medias de ida y  vuelta, tan sólo una mecánica llamada de teléfono: "Ya hemos recibido el libro que nos pidió, cuando quiera puede venir a recogerlo. Muchas gracias." 
Lo demás fue rápido, ya todo dependía de mi.

Atentamente, un cariñoso abrazo.

P. D. 
Disculpad el juego tonto, para "venderos"  este precioso librito. Sobre todo para quien le guste el género epistolar.
  Purificación.



viernes, 2 de enero de 2015

La puñetera niebla


Llegando...

 Es difícil saber, -me suele  pasar- si voy o si vuelvo. Esa idea que una tiene de que las cosas son circunstanciales,  sólo para un rato. Y vengo, pero tengo que volver, a lo circunstancial, y sé que tendré que venir más veces porque de momento soy como  una pasajera constante con equipaje en dos estaciones.  Hoy me recibe la niebla tan familiar en esta época del año,  que desde el tren, no   deja ver los pinares que acompañan al viajero hasta llegar a la ciudad,  esa ciudad que no deja de ofrecrme   cosas nuevas que desconozco, y me invita constantemente a reencontrarme con las conocidas. Una sensación extraña de no estar nunca en el lugar que debiera o quisiera, según. 


...a  Pucela

                             

Hoy tengo a quien echarle la culpa; es la puñetera niebla que  emborrona las cosas  por dentro y por fuera. 


Purificación.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Conclusiones

Conversaciones  diarias.
Es media mañana, el autobús que sale del Campus Universitario, arranca y una muchacha se sienta en el asiento que hay detrás de mí, después un hombre, se dispone a ocupar el asiento que queda libre a su lado. 



- Esto no se hace, esto es público, lo pagamos todos; yo... tú papá... todos.
- Bueno,  como no había nadie... por eso la he dejado ahí, pero ya la quito.
- Claro mujer, la juventud sois la esperanza de España.
- Ah, si sí claro, claro.
- ¿Eres de la Politécnica?
- No, soy de  Medicina.
- ¿A  sí?, ¡qué bueno!. Seguro que seréis  mejores que nosotros. 
- Qué curso.
- Segundo.
- Ah, muy bien.
  Silencio.

El escuchante involuntario saca sus conclusiones.
La conversación prometía una discusión por la mochila que la chica dejó en el asiento vacío de al lado. Una meméz. Pero todo fue en un tono bajo y suave. El hombre, posiblemente  médico, ya, tenía un marcado acento latinoaméricano, argentino quizá, que me pareció decisivo, para que la breve charla se quedara en un amable interrogatorio. La chica, simplemente le siguió la corriente, sus contestaciones fueron más cortantes, justas, para qué más. No la ví, yo iba delante, pero estoy casi segura que se refugió en el juqueteo táctil del móvil para dar por terminada la incómoda conversación.
Yo me bajé antes. Y pensé que a veces por basatante menos, la cosa termina en una acalorada discusión donde lo primero que se ausenta  es el respeto.

Purificación.
Imagen: Internet

domingo, 30 de noviembre de 2014

"Cuando la vida se vuelve mala"


Colaboración para el Club de Lectura de "La Acequia" dirigido por Pedro Ojeda Escudero.

         Leo por segunda vez, Nada, de Carmen Laforet, confieso que la primera vez me impresionó bastante, mucho. Es parte de la vida de la joven Andrea,  historia cruda, dura, difícil de roer, y si embargo  repetida en la época en que se ubica, España, recién terminada la Guerra Civil. Impacta por la forma de contarla, más efectista con la primera persona, y sospechosamente autobiográfica, aunque Laforet, no lo aclaró. Pero ante todo, lo que más impresiona es la juventud de la autora que fue capaz de escribir una historia así. Fue premio Nadal 1944.
 Esta vez  estuve más a la defensiva para no dejarme atrapar  y ser un poco más objetiva, pero me ha vuelto a conmover. Como suele suceder en las segundas veces, se descubren matices, detalles nuevos. Me sorprende, y  fastidia, el comportamiento de Andrea, que dentro de su desgraciada y precaria situación, sea capaz de pasar hambre y gastar su poco dinero en cosas superfluas, dulces, o un ramo de flores para regalar.   Caprichos muy caros para ella, en todos los sentidos, quiizás una forma de rebeldía, casi la única, dadas las circunstancias. Consideración mía, o, más bien reproche,  muy de madre, y posiblemente también de la suya, si la hubiera tenido. Su ir y venir por los sitios,  con la enorme carga  de tristeza y decrepitud a cuestas,  que lo mismo la hunde en lo más profundo,  que parece  pasar de puntillas como simple espectadora, por   las situaciones difíciles que se viven en la casa, y que al final siempre la salpican  dejándola amargamente tocada, esperando algo que no llega, que la vida deje de ser mala.


Entonces escribí un breve resumen, de la conocida novela, más o menos así;

Comienza con la llegada de Andrea,  a la Barcelona, de la posguerra, a casa de los familiares maternos que la ayudarán el tiempo que esté allí para realizar sus estudios. Demasiado pronto se encuentra con la cruda realidad que se vive en aquellos momentos en casa de sus parientes que delata un pasado de riqueza y bienestar, ahora con habitaciones sucias,  muebles amontonados, y en pésimas condiciones, pasando hambre y necesidades, reflejo de la decadencia de la sociedad burguesa.
Después del espanto de los primeros  días se va  adaptando a duras penas a la patética e inesperada situación que cambia de golpe su vida, haciéndola adulta de la  manera más triste y difícil, en aquel ambiente  lúgubre y desasosegante  que comparte como puede con los demás habitantes de la casa:
La abuela, cariñosa y olvidadiza, a pesar de la edad, pendiente de todos y el único punto de unión de la desastrosa situación familiar. Los tíos, Juan y Román; cada uno con su paranoia particular que les incapacita para el mínimo entendimiento. Artistas frustrados, uno por la situación de penuria de un país en plena posguerra, el otro,  por los complejos que sufre al no asumir su   falta de facultades. La tía  Angustias, que trata de manejar  a la joven Andrea, desde el principio, hasta que abandona la casa para ingresar en un convento, dejándole algo más de independencia. Gloria,  mujer de Juan, con un pasado turbio que la relaciona con el otro hermano, y que soporta el carácter agrio y los malos tratos de su marido, incluso en presencia del pequeño hijo de ambos,  víctima doblemente  de la penuria familiar, aunque la abuela se desviva porque nada le falte. Y Antonia; la criada, cosa difícil de comprender  contando con la   crítica situación económica de la familia, siempre atrincherada en la cocina  controlando lo poco que hay para cocinar y limpiar, y ocupando el mucho tiempo de sobra, en espiar a  los demás.
Todos, como en un barco sin rumbo y sin esperanza, empujan a Andrea a buscar algo parecido a la normalidad fuera de la casa. Salir a la calle le ayuda a sobrellevar los momentos difíciles, que son todos, y observar a la gente que supone más feliz que ella le distrae y le hace olvidar.
 Barcelona, se convierte en un personaje tan importante o más que la casa de la calle Aribau, que Andrea,  recuerda vagamente de su niñez y ahora redescubre cada vez que transita por sus calles por obligación o huyendo de la situación cada vez más axfisiante. 
La ciudad se va presentando ante ella y le ofrece sus calles como cobijo. Primero en los recorridos a la universidad, ampliándose después en las salidas con los compañeros. Y en una dramática y surrealista "excursión" nocturna acompañando a su tío Juan. Sin darse cuenta vive dos vidas paralelas y muy distintas: la de dentro de la casa, triste dura y decepcionante para una muchacha de su edad. Y la de fuera, con la frescura del aire, el color de los árboles, los jardines, las siluetas de los edificios, la gente que se cruza por las calles. Todo lo vive con la intensidad necesaria para olvidar,  procurando, eso sí, no mezclar la una con la otra, para no ensuciar su bonita amistad con Ena, compañera y amiga del alma, que se convierte en el ideal de lo que le gustaría  ser y tener. Todo se hunde para ella cuando  Ena, entra en su otra vida, la que tanto le avergüenza y le trastorna, interrumpiendo  de golpe la parte de amabilidad  esporádica de sus días, haciéndola sufrir  todavía más que cuando no puede conciliar el sueño por el hambre que le estruja el estómago.
El tiempo que todo lo mide, acabará con esa parte cruel de su vida  cuando una mañana fría y en silencio para no despertar a nadie, sale de la casa recordando el día que llegó, en donde esperaba todo, y según creía ella, se iba sin nada. 
Termina la novela con un final abierto, esperanzado, "Unos momentos después, la calle Aribau y Barcelona entera quedaban detrás de mí." 
Y el lector, que ha "vivido" con ella toda su aventura, añade: 
Con ella se va una dura experiencia  que la ha de servir para resurgir como un pájaro joven y fuerte  que quiere  volar de nuevo, a pesar del  pegajoso barro en las alas.  

Purificación.


     "Como sucede casi siempre con la obras escritas por autores muy jóvenes, es una novela autobiográfica, de manera que el mundo atroz que describe Andrea, la protagonista y narradora, debe de estar muy cerca de la realidad vivida por Laforet, de una pesadilla marcada a sangra y lágrimas. Nada, es un cuento cruel, cuando la vida se vuelve mala". Rosa Montero.

(La ilustración de la portada, de Cristina García Ganga, me recuerda  a un cuadro de Hopper, que yo admiro mucho, casualidades).

viernes, 7 de noviembre de 2014

Cosas de casas


El pasar del tiempo   cambia las cosas, y nos damos cuenta cuando ya no cambia nada, como los paisajes en que nada florece, ni se amustia, pero esperan pacientes la  revolución de una primavera.


      Empezó a dejar cosas fuera de su sitio, aquí y allá,  en cierto modo creaba la ilusión, de que todo era como antes. Ahora se daba cuenta  que  después de tanto  afán por  ordenarlo todo,  era precisamente el desorden el signo de la vida,  diaria.              Las pocas prendas  que quedaban en los armarios, ya no salían  ni entraban como por arte de magia,  ni se quedaban  tiradas por las sillas, el suelo, o en aquel artilugio que compró para hacer bicicleta sin salir de casa, y que cumplía sin rechistar la misión de multi-perchero, de maravilla. Y la frase de "a ver si ordenas la habitación" tantas veces gritada desde la cocina, y que siempre se quedaba rezagada por el pasillo, ya era un sinsentido.

      No era la primera vez que le pasó por la cabeza, al igual que en ese cuento de Cortázar,  que siempre le inquietó; ir cerrando las habitaciones, como si fuera otra  "Casa tomada". En su propio beneficio pensaba que en el brevísimo relato, raro e intrigante y que Julio, cuenta con maestría, la casa no era tomada por seres extraños, sino dejada por los dos protagonistas,  y  poco a poco arrinconarse para disimular mejor la  soledad. Pero no se rendiría, si no llegaba,  ella misma haría la revolución.


  Purificación.



La masía, Joan Miró

miércoles, 1 de octubre de 2014

Charlas de media tarde

No es la primera vez, ni será la última, que tengo una conversación por teléfono con una amiga con la que puedo hablar de casi todo. 
No es muy a menudo y por eso cuando sucede, la llamada  suele durar más de una  hora. Nos enrollamos con cualquier tema, no nos importa mezclar "churras" con "merinas",  y  después de tocar todos los habituales o sea los domésticos, así, como por inercia,  fijo que siempre terminamos hablando de escritura, y del último libro que hemos leído,  y que nos llamó mucho la atención. Ella,  me habló de un librito de Vargas Llosa, "Cartas a  un joven novelista" y  recordó que a mí me gustan  las cartas, el género epistolar, que se dice, y me explicó un poco por encima algunos detalles de él. Lo buscaré.  Qué casualidad, le dije;  uno de los  últimos libros que leí, antes del verano y me entrara la vagancia crónica que todavía me dura,  y me enganchó, bueno  más exactamente que me costó olvidar, cuando un libro me atrapa me cuesta salir de él, "La sociedad  literaria y el pastel  de piel de patata de Guernsey" de Mary Ann Shaffer, -si ya sé, el título ya se las trae, pero está justificadísimo, te lo aseguro-. Se lo cuento a grandes rasgos para crearle curiosidad... -verás; la autora construye una novela a través de cartas que se cruzan una periodista y numerosos habitantes de la pequeña isla inglesa (Guernsey) que vivieron  la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial, y gracias a La sociedad... se reunían para hablar de libros y  otros tejemanejes. Maravilloso libro tienes que leerlo. Me entusiasmo tanto que no caigo, que a la que le gustan  las cartas es a mí.
 Se me olvidó decirle una tontada que había leído en  el Fb; que el 15 de noviembre, es el -día mundial de limpiar la nevera, y de "ME GUSTA ESCRIBIR".  Me llamó la atención por lo segundo, lo primero se da por hecho, aunque si las neveras hablaran... Nos hubiéramos reído. 
Y hasta cualquier otro día,   que tampoco quedaremos  para tomar un café. 
                             
Parau Api     (Paul Gauguin)

En otros tiempos seguramente la amistad se habría trenzado a través de cartas más o menos así:
    Querida Kety; qué es de tu vida, hace mucho que no hablamos, ... 

Gracias a  todos los que pasáis por aquí, aunque no tenga entradas nuevas. Pero sigo visitando a los  amigos. Hay temporadas así, qué le vamos a hacer. 

viernes, 1 de agosto de 2014

Vivir, morir, en vacaciones


Termina el mes de julio de este verano  raro, tardío, dice la gente, porque nunca se acuerda del anterior. Julio y agosto, los típicos de las vacaciones  se aprovechan para cambiar de aires lejos o cerca, dependiendo de la economía de cada uno.
Parece que decir vacaciones es equivalente a vida maravillosa, a parar, a quedar en suspenso, a dedicarle tiempo a otras cosas que no son las de siempre. Pero no es verdad, el tiempo sigue y los humanos repetimos una y otra vez, las mismas acciones, las buenas, las malas y para  no variar también los mismos errores, los grandes errores de los grandes planes a ejecutar, que son las guerras. 

 El impacto que nos producen las violentas escenas, sin valorar razones ni poner nombres, a los que las hacen, a los que consienten, a los que las sufren y padecen, y que nosotros  contemplamos con impotencia, angustia y pena. Y  aun  siendo posible la manipulación  de las imágenes y hasta de  la historia, nos preguntamos, para qué,  y por qué. Por qué  es que los perdedores nos parecen siempre los mismos;  niños, ancianos, madres, padres, cuerpos rotos,  casas derrumbánose,   polvo espeso, que después de los estallidos  lo cubre todo. 

Al final  las guerras son las decisiones de unos pocos que repercuten en  muchos,  para defenderse dicen... porque "no hay mejor defensa que un buen ataque". En fin para defenderse. 
Pasajera tristeza para los que miramos de lejos. Para los que lo sufren, una horrorosa  tragedia imposible de imaginar.


 Las vacaciones siguen su curso, y las guerras como parte de la escenografía del mundo, también. Tristezas, sin fecha de caducidad.

Purificación.   
Foto: jl.Cernadas.

viernes, 18 de julio de 2014

Sensaciones urbanas

Al llegar  la noche, la transitada estación de Chamartín, se queda así. Las luces caen sobre las cosas, sólo sobre las cosas.
  No hay prisas, y los pocos que quedan, ya somnolientos, esperan el tren para terminar esa división  repetitiva  del  tiempo, día-noche,   cuando para otros casi, casi, está a punto de empezar. 




Pasillos largos y tan vacíos que  parecen inútiles, cuando sólo descansan y esperan. Dentro de unas horas  todo será totalmente diferente, y la pista de patinaje  limpia  y sin obstáculos de ahora, parecerá un escenario lleno de gente ejecutando  una especie de baile sin música, sin ensayar,    con movimientos rápidos y mecánicos, como si  apenas  pisaran el suelo. La cabezas  altas buscando la clave; un número de vía que case con  el nombre del sitio donde van, y desparecer por  el hueco  indicado lo antes posible. 


Estación de Chamartín,  Madrid, 17 de julio, 12 de la noche. 

Purificación.

Pido excusas por las fotos, hechas con el móvil. Son malas, pero ahí, en varios clic, estaba la sensación urbana,  que las fotos y yo intentamos explicar.

sábado, 28 de junio de 2014

Hay días...

Hay  lecturas que  sugieren  pensamientos.

Estoy leyendo el libro, "Echo al fuego los restos del naufragio", de Pedro Ojeda Escudero, del blog amigo "La Acequia", con fotografías de Javier García Riobó, un librito pequeño y manejable pero  con mucho contenido. Voy despacio mirando  aquí y  allá, y ahora me he parado aquí. 






"Hoy llueve como suele llover  los domingos. Llueve con mansedumbre e insistencia, lavando la cara a la ciudad.

El tiempo es más lento y hay melancolía en cada esquina, que me asalta cuando las doblo en el camino, para recordarme mi biografía, mi soledad y mi conciencia.


Debería llover más, para lavarnos por dentro."    (pág, 39)







Es verdad que los domingos van sin  ritmo fijo, -a su bola, se dice ahora-, y todo lo que sucede es un lento  preparativo para la prisa que ha de  venir.

Hay días... que la piel se vuelve fina y transparente,  y cualquier leve  brisa  le hace estremecer. Y es más  profundo el  hueco  en el estómago, o algo que tenemos por ahí.  
La tristeza y la alegría  pugnando por salir,  una sale y la otra espera, no mucho seguramente lo que las une es tan  fino que  las confunde y a veces  el llorar, es reír. 
Parece que fuera necesario,  que de vez en cuando  haya días... así.

Purificación.
Imagen Internet

jueves, 19 de junio de 2014

De banderas...


Ya pensaba yo que el día iba a ser intenso. No todos los días te abdica el rey,  casi de improviso.
Desdoblé la bandera de España que guardaba desde 2010 en la caja "patriotera",  antes de atarla al balcón la sacudí por si quedaban serpentinas  y confetti, todavía se notaban  las manchas del champán y el olor  de  arrogancia concentrado,  para ir haciendo  ambiente. 
Los chicos de la roja, desconcertados por los cinco regalos del partido anterior, seguían con el desconcierto. ¿Les pesaban los años, los kilos, la falta de hambre, la responsabilidad, el calor, la humedad, la mala uva vengativa de los holandeses, o el  genio y la fuerza  de los chilenos por defender  la roja, la suya. Las cosas tienen su tiempo y la estrellita al lado del corazón se queda sola, por lo menos cuatro años más.  
En fin,  tendré que recoger la bandera  que  ni siquiera le dio tiempo a refrescarse, aunque pensándolo bien, y dadas las circunstancias  la dejaré un día más, y mato dos pájaros de un tiro.  Mañana ( o sea, hoy)  me planto la pamela  amarilla con  el  enorme lazo   morado, que guardo  en la misma caja, (ellas, también saben convivir)  para seguir haciendo ambiente, y me sentaré otra vez en el sofá para ver el otro espectáculo pendiente. Complemento arriba, complemento abajo, hay que ser testigo del tiempo que nos toca vivir lo más acorde posible con la ocasión. Ya, pues eso. 

Purificación.
Imagen Internet.

sábado, 31 de mayo de 2014

En esos tramos de la vida


 La vida, eso que  se nos otorga por la ley natural,  y que la casualidad de donde nos preparen la cuna decidirá, en buena  parte lo que será de nosotros, y que muy a pesar nuestro, no nos tratará  a todos igual. En algún tramo del difícil recorrido de la vida, la sociedad  echará un capote por medio de la enseñanza a los que se van quedando rezagados  y tratará, no con mucho entusiasmo, pero algo es algo, de igualar la balanza. Como dijo Poniatowska a ..."los ilusos, los destartalados, los candorosos"...
 Y para que  eso se haga realidad, hay centros con personas, enseñantes, que se dejan el alma en hacer que ese tramo de vida, de  chicos y chicas en esa edad especialmente conflictiva,   la mayor parte  de familias pobres, desestructuradas, escasos de normas,  y sin ningún interés por aprender,  les ayuden por lo menos, a superar lo que les venga detrás. Es esa otra parte de la enseñanaza que se conoce menos pero que importa tanto.
     
LLevo días queriendo escribir algo aquí, por la tonta idea de  que no pasara este mes sin tener ninguna entrada. Hoy, el último día del mes y en época de finales  de muchos cursos de enseñanaza, he descubierto que es verdad eso que se dice  de que los árboles no nos dejan ver el bosque, porque  ese "algo"  lo tenía  muy cerca de mí, y  quiero compartirlo  con ustedes.







"Hoy fue el último día de clase de mis alumnas de ACE. 
Los más cercanos a mí, sabéis que este ha sido un año bastante duro pues estas niñas tienen el temperamento tan grande y fuerte como su capacidad para querer (nos decía una de ellas hoy a otra profe y a mi: " no se como no se os ha caído el pelo del estrés..." refiriéndose a que no siempre se portaban muy allá con nosotras jejeje)
Ahora recordando como lloraban hoy al despedirse de nosotras y de sus compañeras, pienso en la intensidad de todo lo vivido durante el curso, y como, a pesar de los muy malos momentos que hemos pasado, se van con experiencias totalmente distintas a las anteriormente vividas, con la sensación de que pueden conseguir cosas si de verdad se lo proponen, con amigas que hoy lo siguen siendo porque resolvieron conflictos hablando entre ellas, con ganas de quererse más a sí mismas y muchísimas cosas más...
Yo también, a pesar de que creía que no llegaría a junio en mi sano juicio, también hoy le doy gracias a Dios por lo vivido con ellas. Porque he aprendido mucho de mi, de mis límites, de lo que soy capaz y de lo que no, y de que a pesar de que hayan sido capaces en alguna ocasión de sacar lo peor de mi, también han conseguido hacerme entender el amor incondicional al que debe estar dispuesto a dar un educador si de verdad quiere ver crecer a sus chavales. Ese amor incondicional que un xtiano debe regalar a los demás a pesar de que él no reciba lo mismo.
Hemos plantado semillas que no sabemos que fruto darán y que ni si quiera veremos crecer. Un trabajo que puede parecer poco agradecido, pero que tan solo con el Gracias y el abrazo de una de ellas hoy al despedirnos, me ha sabido a quince cajas de bombones de agradecimiento juntas"


Esto  escribe mi hija en su muro de FB, psicóloga, profesora de ACE, en el Centro Juvenil  "Las Naves", de  Alcalá de Henares. Una de los muchos docentes  que en estos días tendrán sentimientos parecidos.

ACE:  Aulas de Comprensión Educativa, de la Comunidad de Madrid.  

Purificación.
Imagen Internet

lunes, 28 de abril de 2014

Ecos de sociedad... en abril


Elena Poniatowska, Premio Cervantes 2013

Como todos los años,  llega el acontecimiento que más importa  en nuestra ciudad. No por que vengan las más grandes autoridades, ni por las múltiples actividades que lo anteceden, sino porque el "espectáculo" siempre es diferente, y depende en parte del premiado de turno.  A veces  el personaje protagonista del año  no es muy conocido,  a pesar de ser su obra muy importante y de que toda su vida la dedicó a eso de pensar, a inventar, a escribir y fabular, porque de eso va el asunto, seguir el  rastro de Don Miguel de Cervantes, y por ello, llegar hasta aquí  para recibir los honores merecidos y disparar el conocimiento de su obra y su persona,  la mañana de un ventitrés de abril.

A eso de media mañana, llegó ella; de una larga lista de galardonados es la número cuatro de "ellas". De avanzada edad, (como casi todos), menuda, cabello blanco, cara amable y risueña, y elegante con su "huipil", alegre y colorido que vestía en homenaje a las mujeres de su pais.  Le dieron los parabienes, los saludos,  las felicitaciones, y  después de colgarle la medalla en el  cuello se remangó la falda y despacio pero segura subió hasta el estrado del Paraninfo, reservado para los elegidos, allí su figura menuda parecía una pequeña imagen en la hornacina del templo, templo donde se veneran las palabras habladas y escritas en castellano. 


Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares

Despacio y tranquila fue desgranando su discurso, y sin perder la sonrisa que es como más efecto hacen las verdades, ella repartió las suyas  a todo el que la escuchaba. "El poder financiero manda no sólo en México si no en el mundo. Los que lo resisten, montados en Rocinante y seguidos de Sancho Panza, son cada vez menos. Me enorgullece caminar al lado de los ilusos de los destartalados, los candorosos"...
Nombró a muchos de sus amigos, también grandes escritores, mujeres y hombres importantes, que compartieron y comparten con ella además de la amistad, su pasión por el oficio de escribir. De entre todos ellos  fue García Márquez, el que más  estuvo, en espíritu,  por los méritos propios, y por la cercanía  de su despedida. Y habló de muchas mujeres, de las más lejanas a las contemporáneas, sin olvidarse de ninguna de  las imaginadas  por  Cervantes.  
De nombre clásico, apellido difícil y un marido "estrellero" ,  dice ella, y princesa, aunque no quiso serlo, Doña  Elena Poniatowska, francesa de nacimiento y mexicana por convicción, lució en todos los sentidos, y nos encandiló con su aspecto de abuela encantadora, que  entre sonrisa y sonrisa   defiende y critica a partes iguales. Y como era de esperar ella contribuyó a que  el espectáculo de este año fuera además de interesante y  entrañable, muy  diferente.  Ahora toca leerla para  dscubrirla más profundamente.
Bienvenida y adios, Doña Elena, un gusto haberla visto y oido por aquí y como dicen por allá, que le vaya bonito.  

Si no lo escucharon, les aconsejo que vean su discurso entero porque no tiene desperdicio


  
Purificación.
Fotos: Internet

sábado, 19 de abril de 2014

La esperanza



Cualquier día, en cualquier lugar.
Después de tantos días perdido, con frío, hambre, cansancio, el cuerpo empapado, la ropa rota e irreconocible  por la suciedad  y el barro embutido en las botas y lo que quedaba de mis  calcetines, tuve la  gran suerte  de encontrar este  escondrijo parecido a una cueva.  Por fin podría  descansar sin tener por techo el cielo raso. Ese cielo limpio y estrellado  que anuncia  las duras heladas   y que  para mi desgracia ya conocía tan bien.
            Me moví  para darme la vuelta y cambiar de postura, estaba entumecido de estar  tanto tiempo encogido para soportar mejor el intenso frío que no lograba mitigar tapado con la manta que ya sólo era un  harapo.
Era ese momento impreciso  en que el día compite con la noche para ir imponiendo su luz poco a poco. Me sorprendí al  distinguir entre las sombras a otra persona tumbada a tan solo un metro de donde yo estaba, dormida probablemente, o sólo intentando descansar.
Esperé nervioso a que hubiera más luz para ver quién era la inesperada compañía. Estaba de espaldas, y por el aspecto de su ropa imaginé que estaba en lo mismo que yo; poder sobrevivir.
      -¡Eh!  ¿Quién eres tú?  ¿En qué bando estás?  Comprobé que era un hombre más o menos de mi edad cuando se revolvió rápidamente para mirar hacia mí.
            -Y a ti qué te importa. Yo  podría hacerte la misma pregunta.
            -Yo ya estaba aquí
            -Y qué pasa, que esta porquería  de sitio te pertenece.
           -Del que llega primero. Y si no hay más remedio, defenderlo a puñetazos. Con una mueca de media sonrisa desganada, me pregunté si merecía la pena luchar ya por nada.
         El recién llegado se incorporó,  la escasa luz  me hizo  intuir, más que  ver,  su aspecto y el estado de sus ropas y  no me dieron una pista nueva, seguro que era otro desertor  cómo yo,  los había en las dos partes.
         Seguimos  la conversación  midiendo las palabras,  tanteando, sobre todo las respuestas, sin olvidar   lo que a los dos más nos preocupaba.  Si el otro sería de fiar. Se puso de pie y dio una vuelta sobre sí, buscando con la mirada.
            -No tienes nada de comer, ya veo. -¿O lo tienes escondido?
            -No.  Y de tenerlo  tampoco te daría nada, sin saber siquiera  quién eres.
          -Vale, luego hablaremos de eso-. Y  contrariado se volvió a tumbar en el suelo igual que  antes, de espaldas a mí. Supuse que le podía más el cansancio que el hambre y las ganas de discutir.  Eso y que estuviera otra vez  a mi altura me tranquilizó.  Después de un rato de hacer cábalas  sobre el cambio de la situación, el  abatimiento y el silencio me adormilaron.
Calculé  por la intensidad de la luz   que  serían  cerca de las siete de la mañana, el día empezaba a   chulear otra vez,  y de nuevo  ganarle la partida a la oscuridad.
Me volví para mirar donde estaba el otro individuo cuando  sobresaltado recordé lo ocurrido antes de quedarme dormido, pero la  claridad me daba de lleno en los ojos.  Me levanté despacio para no hacer ruido, pretendía adelantarme y poderlo mirar con detenimiento antes de que se diera cuenta. Recorrí la cueva con la mirada, no había ninguna señal en el sitio donde  había estado  tumbado. Me desperecé  para colocar  mis doloridos huesos, que ya no recordaban lo que era un colchón.
Me sentí  aliviado y decepcionado a la vez al descubrir que  de nuevo  estaba solo. Fue bueno tener a  alguien con quién hablar  después de tantos días  huyendo por el monte, de tanta  soledad  y tanto miedo compartido con las alimañas nada más.   El  tiempo que duró la   breve conversación  me sentí menos miserable,  menos humillado por la vida,  dos  personas hablando en igualdad de condiciones,  aunque  el otro  posiblemente, no fuera de los míos.
Salí de la cueva siguiendo las pisadas marcadas en el barro por el  otro desgraciado,  me llamó la atención  un papel que había en el suelo  y que todavía no se había empezado a mojar, lo cogí, era de un color pardusco indefinible,  como casi todo en aquellos tiempos,  aunque era posible que fuera blanco cuando se escribió. Tenía  los dobleces gastados, casi rotos, de tanto mostrar    su contenido,  como  un estuche que  guardara las  palabras con más celo que si fueran joyas. Lo  desdoblé   con  curiosidad   y cuidado,  intento inútil  con  mis  manos  temblorosas,  ajadas y sucias.

"Querido Juan: Donde quiera que estés,  no me olvides nunca. Con todo mi amor te espero. Siempre tuya, Teresa.
P.D. El niño se cría bien, se parece mucho a ti, y  te manda un beso."

Aquel  papel que sin duda era el motor y el alimento de alguien que sufría la misma situación que yo, se dobló solo,  por la costumbre. Lo  guardé en el único bolsillo que me quedaba, quizá con la esperanza de  poderlo devolver. Mis pensamientos volaron lejos y demasiado deprisa  en busca de los  sentimientos,  los esquivé como pude y decidí que no debía darles ni un minuto de atención. Necesitaba las pocas fuerzas que me quedaban para  seguir andando con un solo objetivo; encontrar, como fuera, algo  que se pudiera comer. Después quizá pudiera  sentarme a llorar y dejarme embaucar otra vez por la esperanza.

Purificación.

Imagen: Acuarela de Mark Horst (Internet)
Texto  actualizado. 
Publicado  en TALAVÁN TALAVÁN CUENTA.