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| Temuco, Chile |
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| Temuco, Chile |
"Siempre me han preguntado cuál es la mujer de los "Veinte poemas", pregunta difícil de contestar. Las dos o tres que se entrelazan en esta melancólica y ardiente poesía corresponden, digamos, a Marisol y a Marisombra. Marisol es el idilio de la provincia encantada con inmensas estrellas nocturnas y ojos oscuros como el cielo mojado de Temuco. Ella figura con su alegría y su vivaz belleza en casi todas las páginas, rodeada por las aguas del puerto y por la media luna sobre las montañas. Marisombra es la estudiante de la capital. Boina gris, y ojos suavísimos, el constante olor a madresela del errante amor estudiantil, el sosiego físico de los apasionados encuentros en los escondrijos de la urbe."
Confieso que he vivido. P. Neruda
Poema 15
ME gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
P.Neruda
¡Oh! el poema 15. (Divagaciones)
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
P.Neruda
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| John Singer Sargent (acuarela) |
De "Veinte poemas de amor y una canción deseperada", se podría decir que el poema 15 es el representante de todo el libro, y no porque sea el mejor en calidad literaria, que pudiera ser, -no soy quien para juzgar- si no porque es el más repetido, a veces un poco al tun-tun. Y pasa que alguien diga "me gustas cuando callas porque estás como ausente" y seguidamente otro le conteste; "y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca", más que nada para demostrar que lo conoce, que lo sabe.
Pero leyéndolo pausadamente aunque sea por enésima vez, el poema 15 es verdaderamente bello, a mi siempre me lo pareció, y entonces decidí que era mi preferido. La particularidad de que los distinga con números, provoca que al hablar del libro yo siempre dijera, !el quince! lo es todo el poema en sí, y sobre todo en los versos finales, es como quitarse un gran peso de encima, la alegría de que no sea cierto, que no esté muerta, que sólo está callada. Actitud preferida por el autor que la amada sea silenciosa, y parece previsible que todo lo sublime de su amor se derrumbaría si a ella se le ocurriera pronunciar una palabra.
Todo el poema es un homenaje al silencio, expresar los sentimientos sin decirlos, "y mi voz no te toca" palabras intensas pero leves como caricias al llegar a su destino, dardos de amor sólo de plumas que habrá que interpretar a base de miradas.
Demasiadas divagaciones para mí, creo que los análisis exhaustivos a los poemas les restan casi toda la magia, y que es mejor dejarse llevar.
Del libro siempre recordaré lo que me impactó el quince, aunque el tiempo cambia en parte las ideas. Refiriéndose a este poema una vez escuché de forma jocosa, a este señor le gustaban mudas, y yo asentí.
Purificación.
(Colaboración para el Club de Lectura de La Acequia, de Pedro Ojeda Escudero.)
Fotos: Internet
Pero leyéndolo pausadamente aunque sea por enésima vez, el poema 15 es verdaderamente bello, a mi siempre me lo pareció, y entonces decidí que era mi preferido. La particularidad de que los distinga con números, provoca que al hablar del libro yo siempre dijera, !el quince! lo es todo el poema en sí, y sobre todo en los versos finales, es como quitarse un gran peso de encima, la alegría de que no sea cierto, que no esté muerta, que sólo está callada. Actitud preferida por el autor que la amada sea silenciosa, y parece previsible que todo lo sublime de su amor se derrumbaría si a ella se le ocurriera pronunciar una palabra.
Todo el poema es un homenaje al silencio, expresar los sentimientos sin decirlos, "y mi voz no te toca" palabras intensas pero leves como caricias al llegar a su destino, dardos de amor sólo de plumas que habrá que interpretar a base de miradas.
Demasiadas divagaciones para mí, creo que los análisis exhaustivos a los poemas les restan casi toda la magia, y que es mejor dejarse llevar.
Del libro siempre recordaré lo que me impactó el quince, aunque el tiempo cambia en parte las ideas. Refiriéndose a este poema una vez escuché de forma jocosa, a este señor le gustaban mudas, y yo asentí.
Purificación.
(Colaboración para el Club de Lectura de La Acequia, de Pedro Ojeda Escudero.)
Fotos: Internet



