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lunes, 7 de octubre de 2013

Por donde mirar

    Hay algo misterioso en la ventanas que me atrae; las sencillas, las lujosas,  las grandes, las pequeñas y necesarias, cerradas, abiertas y entreabiertas,  las más sugerentes. 
   Las que se ven desde fuera y hay que adivinar lo que esconden si se visten con visillos, las vistas desde dentro útiles para expiar lo de fuera, disfrutar de la vista agradable, o simplemente para que el aire fisgón y controlador, entre y se deje caer por todas las cosas dejando  su huella y se vaya  igual de rápido que entró. Verdaderas privilegiadas porque a través de ellas, sobre todo entrará la magia del día, la luz.
   Mi admirado Johannes Vermeer, pintor holandés, las utilizó muchas veces para aprovechar la luz escasa, de  los países nórdicos,  y a la vez purificadora enfocando  las figuras retratadas, la mayoría de las veces mujeres, siempre en distintas ocupaciones; y en el descuido mirar a lo lejos tratando de averiguar de quién es la silueta que se acerca, o que se va. 


                                                           Johannes  Vermeer

Johannes Vermeer

Johannes Vermeer
                                 
    Carmen Martín Gaite, la también admirada y leída escritora española, escribió este bello párrafo a colación de las ventanas, y las mujeres.

..."Nadie puede enjaular los ojos de una mujer que se acerca a una ventana, ni prohibirles que surquen el mundo hasta confines ignotos. En todos los claustros, cocinas, estrados y gabinetes de la literatura universal donde viven mujeres existe una ventana fundamental para la narración, de la misma manera que la suele haber también en los cuartos inhóspitos de hotel que pintó Edward Hopper y en las estancias embaldosadas de blanco y negro de los cuadros flamencos. Basta con eso para que se produzca a veces el prodigio: la mujer que leía una carta o que estaba guisando o hablando con una amiga mira de soslayo hacia los cristales, levanta una persiana o un visillo, y de sus ojos entumecidos empiezan a salir enloquecidos, rumbo al horizonte, pájaros en bandada que ningún ornitólogo podrá clasificar, cazar ningún arquero ni acariciar ningún enamorado y que levantan vuelo hacia el reino inconcreto del que sólo se sabe que está lejos, que no lo ha visto nadie y que acoge a todos los pájaros ateridos y audaces, brindándoles terreno para que hagan su nido en él unos instantes".

De tu ventana a la mía, (fragmento)  Carmen Martín Gaite.

Edward Hopper

Edward Hopper

Edward Hopper


Purificación.
Fotos Internet.

viernes, 22 de marzo de 2013

NO ES LO QUE PARECE




Perdonen mi atrevimiento, por pensar, y además decir lo que pienso; No soy tan mosquita muerta cómo pudiera parecer.

    Que me estoy hartando de estar  aquí sentada,  y  de  sentir continuamente los ojos escrutadores de los demás en el cogote, entre risitas y caras de pena, -aunque ya me ocupo yo de que no pasen del ala del sombrero-. Y aclarar que no me importan   las  preguntas que  adivino en las miradas de la gente, ¿a quién espera esa, con tan poca educación que nunca llega? 
    Hoy es el segundo café, el camarero me observa entre curioso y atento por si le encargo el tercero. Pero no. 
Esperaré diez minutos más y si no se presenta me levanto y me voy.
Por favor, no se sonrían, ¡lo haré!
(Estoy empezando a sospechar, que todos saben algo que  a mi se me escapa).

 Puri Merino.

Pintura, Edward Hoope

viernes, 11 de enero de 2013

INSTANTÁNEA





¡Qué bien nos sacaste en la foto!
A mí me cogiste de improviso cuando quería birndar por aquélla tarde especial.
Para ello nos reunimos en la parte más agradable del jardín para pasar la tarde. A los niños no se les ve, en ese momento andaban cerca del pequeño estanque  haciendo sufrir a los pobres peces de colores. De un momento a otro aparecería alguno llorando y empapado hasta los huesos, y habría que consolar y cambiar de ropa al  inocente que se dejó empujar.
Ellos, habían ido a buscar el hielo para las bebidas, y de paso atender  la barbacoa, antes de que se chamuscaran las chuletas.  Los ladridos de  los perros que habían empezado a juquetear en ese momento me hicieron levantar la voz y repetir lo que decía. "Bien por nosotras, que aprovechamos ese momento,"  momento que se quedó congelado igual que nuestras sonrisas.

La foto te gustó tanto, que después hiciste esta  maravillosa acuarela.

P. Merino.

Acuarela: Carolyn Brady.

domingo, 26 de febrero de 2012

A quién le guste pintar

                                                           
 "Es bueno copiar lo que se ve, pero es mucho mejor pintar lo que queda en nuestra memoria después de ver algo. Se trata de una transformación en donde la imaginación y la memoria trabajan juntas. Sólo se puede reproducir algo que nos golpeó, es decir sólo lo esencial".   Edgar Degas