Mostrando entradas con la etiqueta Tertulia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tertulia. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de marzo de 2016

A un árbol florido



Querido árbol florido: -creo que eres un almendro-, que  nos hiciste esperar más que otros años antes de ponerte bonito. El sitio donde vives y esperas a que llegue el tiempo del milagro para que todos te miren, (me viste la cara de boba mientras hacía la foto), está muy cerca de donde yo transito. Se pasó  febrero, y no se hizo el milagro,  no fuiste como siempre  el "adelantao" de la primavera. 
Y por qué  tardaste tanto,  por eso del "cambio climático", o la desatención de los humanos, que confiamos demasiado en el instinto  de la naturaleza, ¡como si   no tuviéramos  nada que ver!,  fíjate  que somos memos, también formamos parte de ella.

-No tengo claro la fiabilidad de estas cosas-, pero hoy he visto en la trastienda del  blog, que hay una visita de Siria, nombre que se cruzó en lo que te estaba contando, y me ha dado que pensar, ¡cómo no!, con todo lo que significa  ese país desde hace ya demasiado tiempo. ¿Era por eso por lo que tú y tus compañeros de vereda os resistíais a regalarnos vuestro encanto florido?,  ¿estábais esperando a que los habitantes de este mundo al que tú también perteneces,  fuéramos más razonables y capaces de crear otros  paisajes más habitables y justos,  como tú,  sin más interés que cumplir con el ciclo de la vida,  y a la vez dar  ese espectáculo sublime.
 A pesar de todo he de decirte ¡gracias por venir!, aunque seguimos siendo igual de cenutrios, injustos, insolidarios, e incapaces de ver más allá de nuestras narices. Que nos pusimos nerviosos porque la primavera se estaba retrasando, ¡oh Dios!  Sin reparar en que son artimañas para no fijarnos en otros  bosques más tristes y más feos, y  para nuestra tranquilidad  están  mucho más lejos.

Te digo esto querido árbol cuando casi todas tus flores ahora ya son una alfombra rosácea que se confunde  con el color pardo suelo.
Hasta la próxima, y florece cuando quieras, pero florece.


Purificación

domingo, 28 de febrero de 2016

Tarde de visita


"La fuente de los pájaros",     Luz del Olmo

Tarde de visita prometida, breve  paseo por la ciudad, a buen paso, hacemos el  recorrido  propio de todos los visitantes con la amable compañía del sol de febrero. Vistos casi todos los sitios de importancia histórica  y de ilustre linaje, sin disimular el orgullo por parte de las anfitrionas, nos quedaba el mejor; un café, (antes se decía, café, no cafetería). Qué mejor sitio para charlar por los codos. Una vez allí  ya daba  igual  la importancia  de la ciudad.  Una mesita en un rincón al lado de la ventana por la que entraba la  efímera luz de febrero a las seis de tarde. Al principio para entonar, hablamos de cosas varias, pasa siempre,  después llegó el momento esperado, lógico y fundamental, hablar de libros, ¡de libros!; pero no de cualquier libro, de "sus" libros , que pusieron encima de la mesa, cómo quien pone parte de un tesoro, porque ellas, tienen más. 

Luz, tuvo la gentileza de venir  a visitarnos con su útimo libro bajo el brazo,   "La fuente de los pájaros"  una entrañable historia de su tierra y sus ancestros, que arranca  en el s. XIX, elaborada con mucho tiempo y cariño, eso se nota.


"Versos a mi tierra quijotesca",  Kety Morales Argudo

 Kety, un libro de poemas   "Versos a mi tierra quijotesca"  no en vano es nacida en El Toboso, tierra de  Dulcinea, ese dato, algo debe  influir en su interás y preferencia por la obra de Cervantes. Después de un rato intercambiando ideas, opiniones, consejos prácticos, técnicas, pequeños detalles...  de repente me di cuenta de que   estaba delante de dos mujeres  ilusionadas por enseñar su obra, ambiciosas y muy interesadas en su gran afición por escribir Y yo, encantada en el papel de oyente, espectadora, observadora,  y al tanto para   retirar  las tazas vacías, antes de que  la mesa se  quedara pequeña  cuando empezamos a gesticular al hablar,   a señalar aspectos de los libros y  porque lo   requieren  las conversaciones interesantes y los temas de altura .  Cuando  estás  embebido en la conversación,  no te das  cuenta, ni de eso ni del paso del tiempo, que puso fin al rato agradable y bien aprovechado con la inestimable charla a tres. En el aire quedaron los recuerdos de otra buena  amiga nuestra y  de los libros, que sin estar, estuvo.  Y algo menos concreto,  la posible devolución de la visita.



A Kety, y Luz.

Con algo de retraso, de esto hace casi un mes.


Purificación.

sábado, 16 de enero de 2016

Se acabó




Ya sé,  lo mío es ir con retraso. La semana pasada ya se acabó, porque lo dice el calendario. Con todo cuidado recogí el belén, parte de la escenificación de la comedia anual cargada  de  costumbre y  fervor a partes iguales. De nuevo envolví  las delicadas figuras de cerámica, con el plástico de burbujas, sustituto del papel de periódico, y las coloqué en la caja, que aunque es la misma, siempre me falta sitio,  las muevo una y otra vez  hasta que el puzle encaja, después de arrinconar las velas grandes, apretujar las guirnaldas y axfisiar a las bolas que hace años ya no salen a lucir sus desgastados  brillos.  Enrollé el cordón de luces que admitirán una vez más  el castigo de estar  otro año más sin vida,  sus chispazos de colores,  junto a todo lo demás. Y a la vez que guardo  los objetos,   flases  lejanos y de ahora mismo se mezclan como en la caja, con el orden que le da la gana a la  imaginación. Y prefiere los lejanos y más persistentes a la vez.

 Y ahí sigue aquella noche de invierno, negrísima  y oscura,   en que desde la ventana del salón, tres pares de ojos infantiles, ingenuos, pero capaces de ver lo que lo que los mayores no  ven, inspirados y  animados por la voz insistente del padre, vieron  muy claramente como  en el corral de la casa, abrevaban  los caballos de los Reyes Magos, el blanco, el gris, y hasta el de color pardo oscuro, con tal grado de emoción y embeleso, que ni siquiera pensaron qué regalo les traerían. Imagen con tanta fuerza y emoción que no le deja casi sitio a ese  murmullo tonto e incompresible, de ahora mísmo, como es la apariencia de los Magos Reales, al fin y al cabo poseedores de todas las ilusiones,   concentradas en las miradas de quien, espero, sigan siendo  capaces de ver lo que no hay, unos trajes verdaderamente majestuosos.

Ya está todo guardado, y la caja, en el sitio de siempre, sabe que estará olvidada otra vez por una larga temporada entre las cosas de la casa que,  aunque casi no se usan, se sabe exáctamente  donde están.

Imagen: Yrjö Edelmann.

Purificación.


lunes, 28 de diciembre de 2015

Sacudir el felpudo

              
Imagen, Internet.

Aunque sé que debí hacerlo antes, vengo a sacudir el felpudo de la entrada por si alguien, dadas las fechas en que estamos  viene a visitarme y  se lleva la sensación de que la dueña está a por uvas, que está, aunque ya hace que se acabó la vendimia. Que es una dejada, o  que le da igual ocho que ochenta, como dice mi sabia madre, y no.  Así es que  aquí estoy preparada con bayetas, plumero, y fregona en mano para dejar esto "niquelao", limpio, limpito para los de allende los mares, (¡que presuntuosa!).  Es lo menos para recibir a las visitas y que  lo encuentren agradable, renovado, y  sobre todo, sobre todo, que se note que hace un rato estuve aquí. Una de las formas de saber si la vecina está, es esa; que de vez en cuando barre la entrada de su casita, cómo la presumida ratita del cuento,   tiende la ropa, tira la basura, o pone la música a todo trapo, (perdón, se me está yendo de las manos).


Luces de Navidad, en Pucela.

Soy de esos que dicen, un poco con la boca pequeña, allá por el día veinte de diciembre, "ojalá mañana fuera día siete", de enero, claro.  Y con toda la desgana del mundo entro al trapo, y  al final pongo el belén, y me dejo engatusar por el efecto mágico de las luces de colores, que se inventaron para eso, para tapar lo feo y malo por unos días, porque a los Magos de Oriente, con la estrella  como guía y alumbrado ya les bastaba.  Pues eso.

A todo el que pase por aquí, bienvenido. Se admiten críticas y reprimendas, y turrones, mazapanes, polvorones...


Igual que quiero empezar el año con otras vistas aquí, deseo que seamos capaces de mejorar todas las cosas que son feas y están mal en el mundo, que son muchas, y no hace falta decir.  

Purificación.

viernes, 27 de marzo de 2015

Pocas certezas

mancha de acuarela

Volvía de mi clase de pintura con la idea de buscar información  sobre el color azul, estamos aprendiendo a hacer  un "libro de autor", hace días que  nos lo propuso  el profesor. Como me pasa siempre tardo entrar al "trapo". No sé. No tengo mucha idea. Es que no se me ocurre nada.  Los ánimos y las ideas que según salen se esconden, me dejan en blanco.
Como todos los días, la cocina se llenó de palabras al poner la mini-tele, mientras voy dejando  los bártulos. Algo me había perdido, algo trágico había  sucedido  mientras yo disfrutaba jugando con los colores. Un grave acidente, un avión, Barcelona- Dusseldorf,  ha caido en los Alpes, al poco tiempo de salir. Muchas víctimas, de varias nacionlidades, también españolas. Poco a poco, no, atropelladamente,  se van dando datos, y como sucede casi siempre el número de víctimas cambia según las prisas  por  ofrecer más datos. 
A partir de ahí todo son datos y datos, a veces  contradictorios, pero no importa. Las tertulias de las teles se nutren de personas entendidas en todo, y de todo. "La investigación es urgente, y hasta que no  se recuperen las cajas negras, que son rojas, no se sabrán los motivos, pero eso, -siempre según los datos-,  tardará en producirse, el proceso es bastante laborioso. Serán bastantes días sin saber las causas". Mientras los supuestos y las hipótesis de los entendidos dan para ratos y ratos de programas, ampliados en el tiempo por la gravedad del acontecimiento. Que si los viajes de bajo costo, que si atentado terrorista, que lo raro son los ocho minutos que no se escucha nada, hasta que cae, que no contestan a la torre de control que les llama por tres veces, y se acumulan los datos.
Tan sólo un día, un día  después, la policía alemana toma por asalto la casa del copiloto, porque la caja negra ha sido encontrada mucho  antes de lo que se creía y ha "cantado" todo lo que sucedió en los últimos momentos. Es el culpable, un muchacho de 28 años con seiscientas horas vuelo,  al no abrir la puerta de ,con ¿demasiada seguridad?, de la cabina al compañero, piloto, que había salido al baño.  
Las palabra, copiloto, además de, víctimas, y,  familiares,  inunda las noticias. El copiloto se convierte en ese protagonista culpable que buscaban todos, las autoridades, que corrieron allí para hacerse la foto, y todos los investigadores de pacotilla que tienen todas las cadenas de televisión. Una vez encontrado donde dirigir las flechas, todos a disparar,  hasta parece que con alivio, porque es mejor disparar a algo en concreto, una foto del muchacho delante de un puente o algo así.
La verdadera tragedia, en realidad la viven los familiares de las víctimas, que son muchas cuando se cae un avión, esa es la única certeza. Por mucho que les lleven y les traigan, y les ofrezcan y les adulen. Y no sé si cambia en algo su desgracia, el saber quien provocó tan horrible  fatalidad. 
Cuando pasan estas cosas, estamos unos días o meses, depende, sobrepasados de información, y es casi imposible evadirse del tema, si pones  la tele, o la radio. Y cambiarán el chip, cuando ocurra otra desgracia capaz de tapar la anterior.
Yo también lo siento por todas la víctimas y por sus familiares. Y me pasa que también pienso en los familiares del "pobre" copiloto que de repente se encuentran afectados igualmente, con el agravante de que son los familiares del culpable de tanto dolor. 
Reconozco que soy muy escéptica, y  me cuesta asumir  tantas  certezas, aunque según las noticias y los datos siguen apareciendo más pruebas de culpabilidad.  
 Y me tomo la libertad de pensar más: Si por casualidad, apareciera alguna prueba de que las cosas no fueron así, alguien se atrevería a decirlo.  Porque en estos casos siempre quedan muchas preguntas sin responder.
Y no aprovecharé el azul, en este caso,  del cielo, para decir  que fue el testigo de la catatátrofe y todo eso, no. Todavía hay mucha emoción. Pero los datos y la vida siguen.

Purificación.

jueves, 5 de febrero de 2015

Una, de sobres y sellos

 Cartas ficticias:

15 de octubre de 2014                               
 Editorial Tenemostodo. Departamento de Ventas.

 Estimados señores:

Les escribo esta carta  para hacerles una petición  que les agradecería atendieran si lo tienen a bien.
Después de buscar por todas las librerías que tengo cerca, no encuentro un libro que me han recomendado insistentemente unas buenas amigas amantes de los libros y de historias entrañables e íntimas, en donde los libros en sí mismos y el género epístolar son los protagonistas.
Me dicen una y otra vez que es muy interesante que es una maravillosa historia de  relaciónes a base de  sobres y sellos cruzando el mar que separa los continentes y también  las personas.
No sé si viene al caso, ni creo que a ustedes les interese, pero estoy deseando tenerle entre mis manos para comprobar si es verdad lo que me cuentan. 
Agradecida de antemano, espero que pronto me den la buena noticia.
Atentamente le saluda. 
Purificación. M.

P.D.
Perdón, con la emoción se me olvidó lo más importante, el libro se llama "84, Charing Cross Road"  de Helene Hanff. Un ejemplar de la primera edición, me haría mucha ilusión.




30 de octubre de 2014
 Purificación M.
 
Estimado señora: 


Siento decirle que el libro que nos pide  está fuera de catálogo. Hace tiempo que no se edita por el deseo expreso de su autora, la señora Helene Hanff. Así lo quedó registrado en su testamento; Que todos los ejemplares de la edición de 1970, se vendieran sólo mediante solicitud por carta dirigida a la librería 84, Charing Cross Road, por lo que le ruego  haga allí su petición.

Entretanto, le deseo  lo consiga cuanto antes  por otros medios, para su satisfacción..  
Atentamente le saluda,  A.M.

 Departamente de Ventas de Editorial Tenemostodo.

P.D. 

Si tuviéramos noticias de algún ejemplar de segunda mano se lo comunicaríamos inmediatamente por si pudiera interesarle.




Desde la realidad

22 de noviembre de 2014

A las amigas blogueras, que me hablaron y recomendaron este pequeño librito.


Hace unos días que lo tengo en las manos, y quiero deciros que lo leí en una tarde. Me ha entusiasmado sobre todo la ambición lectora de esta señora, y de cómo va creciendo  la relación entre ella y el librero,  derivando  en  una profunda amistad,  y de  solidaridad por parte de ella. Cómo van surgiendo los nombres de libros, los autores, que ella reclama con un interés inusitado, y con gran urgencia. La emoción de ella, cuando descubre  "Orgullo y Prejuicio" de Jean Austen, aunque no le daba mucha importancia, y la mía, porque es de los pocos autores, autora en este caso,  de la literatura inglesa, no actual, que conozco  de todos los que aquí se nombran. 

La compra  no fue nada  laboriosa y bastante menos  emocinante, que en la novela. Lo encargué en persona  a unos grandes almacenes, y claro está, no hubo cartas entre medias de ida y  vuelta, tan sólo una mecánica llamada de teléfono: "Ya hemos recibido el libro que nos pidió, cuando quiera puede venir a recogerlo. Muchas gracias." 
Lo demás fue rápido, ya todo dependía de mi.

Atentamente, un cariñoso abrazo.

P. D. 
Disculpad el juego tonto, para "venderos"  este precioso librito. Sobre todo para quien le guste el género epistolar.
  Purificación.



viernes, 2 de enero de 2015

La puñetera niebla


Llegando...

 Es difícil saber, -me suele  pasar- si voy o si vuelvo. Esa idea que una tiene de que las cosas son circunstanciales,  sólo para un rato. Y vengo, pero tengo que volver, a lo circunstancial, y sé que tendré que venir más veces porque de momento soy como  una pasajera constante con equipaje en dos estaciones.  Hoy me recibe la niebla tan familiar en esta época del año,  que desde el tren, no   deja ver los pinares que acompañan al viajero hasta llegar a la ciudad,  esa ciudad que no deja de ofrecrme   cosas nuevas que desconozco, y me invita constantemente a reencontrarme con las conocidas. Una sensación extraña de no estar nunca en el lugar que debiera o quisiera, según. 


...a  Pucela

                             

Hoy tengo a quien echarle la culpa; es la puñetera niebla que  emborrona las cosas  por dentro y por fuera. 


Purificación.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Conclusiones

Conversaciones  diarias.
Es media mañana, el autobús que sale del Campus Universitario, arranca y una muchacha se sienta en el asiento que hay detrás de mí, después un hombre, se dispone a ocupar el asiento que queda libre a su lado. 



- Esto no se hace, esto es público, lo pagamos todos; yo... tú papá... todos.
- Bueno,  como no había nadie... por eso la he dejado ahí, pero ya la quito.
- Claro mujer, la juventud sois la esperanza de España.
- Ah, si sí claro, claro.
- ¿Eres de la Politécnica?
- No, soy de  Medicina.
- ¿A  sí?, ¡qué bueno!. Seguro que seréis  mejores que nosotros. 
- Qué curso.
- Segundo.
- Ah, muy bien.
  Silencio.

El escuchante involuntario saca sus conclusiones.
La conversación prometía una discusión por la mochila que la chica dejó en el asiento vacío de al lado. Una meméz. Pero todo fue en un tono bajo y suave. El hombre, posiblemente  médico, ya, tenía un marcado acento latinoaméricano, argentino quizá, que me pareció decisivo, para que la breve charla se quedara en un amable interrogatorio. La chica, simplemente le siguió la corriente, sus contestaciones fueron más cortantes, justas, para qué más. No la ví, yo iba delante, pero estoy casi segura que se refugió en el juqueteo táctil del móvil para dar por terminada la incómoda conversación.
Yo me bajé antes. Y pensé que a veces por basatante menos, la cosa termina en una acalorada discusión donde lo primero que se ausenta  es el respeto.

Purificación.
Imagen: Internet

domingo, 30 de noviembre de 2014

"Cuando la vida se vuelve mala"


Colaboración para el Club de Lectura de "La Acequia" dirigido por Pedro Ojeda Escudero.

         Leo por segunda vez, Nada, de Carmen Laforet, confieso que la primera vez me impresionó bastante, mucho. Es parte de la vida de la joven Andrea,  historia cruda, dura, difícil de roer, y si embargo  repetida en la época en que se ubica, España, recién terminada la Guerra Civil. Impacta por la forma de contarla, más efectista con la primera persona, y sospechosamente autobiográfica, aunque Laforet, no lo aclaró. Pero ante todo, lo que más impresiona es la juventud de la autora que fue capaz de escribir una historia así. Fue premio Nadal 1944.
 Esta vez  estuve más a la defensiva para no dejarme atrapar  y ser un poco más objetiva, pero me ha vuelto a conmover. Como suele suceder en las segundas veces, se descubren matices, detalles nuevos. Me sorprende, y  fastidia, el comportamiento de Andrea, que dentro de su desgraciada y precaria situación, sea capaz de pasar hambre y gastar su poco dinero en cosas superfluas, dulces, o un ramo de flores para regalar.   Caprichos muy caros para ella, en todos los sentidos, quiizás una forma de rebeldía, casi la única, dadas las circunstancias. Consideración mía, o, más bien reproche,  muy de madre, y posiblemente también de la suya, si la hubiera tenido. Su ir y venir por los sitios,  con la enorme carga  de tristeza y decrepitud a cuestas,  que lo mismo la hunde en lo más profundo,  que parece  pasar de puntillas como simple espectadora, por   las situaciones difíciles que se viven en la casa, y que al final siempre la salpican  dejándola amargamente tocada, esperando algo que no llega, que la vida deje de ser mala.


Entonces escribí un breve resumen, de la conocida novela, más o menos así;

Comienza con la llegada de Andrea,  a la Barcelona, de la posguerra, a casa de los familiares maternos que la ayudarán el tiempo que esté allí para realizar sus estudios. Demasiado pronto se encuentra con la cruda realidad que se vive en aquellos momentos en casa de sus parientes que delata un pasado de riqueza y bienestar, ahora con habitaciones sucias,  muebles amontonados, y en pésimas condiciones, pasando hambre y necesidades, reflejo de la decadencia de la sociedad burguesa.
Después del espanto de los primeros  días se va  adaptando a duras penas a la patética e inesperada situación que cambia de golpe su vida, haciéndola adulta de la  manera más triste y difícil, en aquel ambiente  lúgubre y desasosegante  que comparte como puede con los demás habitantes de la casa:
La abuela, cariñosa y olvidadiza, a pesar de la edad, pendiente de todos y el único punto de unión de la desastrosa situación familiar. Los tíos, Juan y Román; cada uno con su paranoia particular que les incapacita para el mínimo entendimiento. Artistas frustrados, uno por la situación de penuria de un país en plena posguerra, el otro,  por los complejos que sufre al no asumir su   falta de facultades. La tía  Angustias, que trata de manejar  a la joven Andrea, desde el principio, hasta que abandona la casa para ingresar en un convento, dejándole algo más de independencia. Gloria,  mujer de Juan, con un pasado turbio que la relaciona con el otro hermano, y que soporta el carácter agrio y los malos tratos de su marido, incluso en presencia del pequeño hijo de ambos,  víctima doblemente  de la penuria familiar, aunque la abuela se desviva porque nada le falte. Y Antonia; la criada, cosa difícil de comprender  contando con la   crítica situación económica de la familia, siempre atrincherada en la cocina  controlando lo poco que hay para cocinar y limpiar, y ocupando el mucho tiempo de sobra, en espiar a  los demás.
Todos, como en un barco sin rumbo y sin esperanza, empujan a Andrea a buscar algo parecido a la normalidad fuera de la casa. Salir a la calle le ayuda a sobrellevar los momentos difíciles, que son todos, y observar a la gente que supone más feliz que ella le distrae y le hace olvidar.
 Barcelona, se convierte en un personaje tan importante o más que la casa de la calle Aribau, que Andrea,  recuerda vagamente de su niñez y ahora redescubre cada vez que transita por sus calles por obligación o huyendo de la situación cada vez más axfisiante. 
La ciudad se va presentando ante ella y le ofrece sus calles como cobijo. Primero en los recorridos a la universidad, ampliándose después en las salidas con los compañeros. Y en una dramática y surrealista "excursión" nocturna acompañando a su tío Juan. Sin darse cuenta vive dos vidas paralelas y muy distintas: la de dentro de la casa, triste dura y decepcionante para una muchacha de su edad. Y la de fuera, con la frescura del aire, el color de los árboles, los jardines, las siluetas de los edificios, la gente que se cruza por las calles. Todo lo vive con la intensidad necesaria para olvidar,  procurando, eso sí, no mezclar la una con la otra, para no ensuciar su bonita amistad con Ena, compañera y amiga del alma, que se convierte en el ideal de lo que le gustaría  ser y tener. Todo se hunde para ella cuando  Ena, entra en su otra vida, la que tanto le avergüenza y le trastorna, interrumpiendo  de golpe la parte de amabilidad  esporádica de sus días, haciéndola sufrir  todavía más que cuando no puede conciliar el sueño por el hambre que le estruja el estómago.
El tiempo que todo lo mide, acabará con esa parte cruel de su vida  cuando una mañana fría y en silencio para no despertar a nadie, sale de la casa recordando el día que llegó, en donde esperaba todo, y según creía ella, se iba sin nada. 
Termina la novela con un final abierto, esperanzado, "Unos momentos después, la calle Aribau y Barcelona entera quedaban detrás de mí." 
Y el lector, que ha "vivido" con ella toda su aventura, añade: 
Con ella se va una dura experiencia  que la ha de servir para resurgir como un pájaro joven y fuerte  que quiere  volar de nuevo, a pesar del  pegajoso barro en las alas.  

Purificación.


     "Como sucede casi siempre con la obras escritas por autores muy jóvenes, es una novela autobiográfica, de manera que el mundo atroz que describe Andrea, la protagonista y narradora, debe de estar muy cerca de la realidad vivida por Laforet, de una pesadilla marcada a sangra y lágrimas. Nada, es un cuento cruel, cuando la vida se vuelve mala". Rosa Montero.

(La ilustración de la portada, de Cristina García Ganga, me recuerda  a un cuadro de Hopper, que yo admiro mucho, casualidades).

viernes, 7 de noviembre de 2014

Cosas de casas


El pasar del tiempo   cambia las cosas, y nos damos cuenta cuando ya no cambia nada, como los paisajes en que nada florece, ni se amustia, pero esperan pacientes la  revolución de una primavera.


      Empezó a dejar cosas fuera de su sitio, aquí y allá,  en cierto modo creaba la ilusión, de que todo era como antes. Ahora se daba cuenta  que  después de tanto  afán por  ordenarlo todo,  era precisamente el desorden el signo de la vida,  diaria.              Las pocas prendas  que quedaban en los armarios, ya no salían  ni entraban como por arte de magia,  ni se quedaban  tiradas por las sillas, el suelo, o en aquel artilugio que compró para hacer bicicleta sin salir de casa, y que cumplía sin rechistar la misión de multi-perchero, de maravilla. Y la frase de "a ver si ordenas la habitación" tantas veces gritada desde la cocina, y que siempre se quedaba rezagada por el pasillo, ya era un sinsentido.

      No era la primera vez que le pasó por la cabeza, al igual que en ese cuento de Cortázar,  que siempre le inquietó; ir cerrando las habitaciones, como si fuera otra  "Casa tomada". En su propio beneficio pensaba que en el brevísimo relato, raro e intrigante y que Julio, cuenta con maestría, la casa no era tomada por seres extraños, sino dejada por los dos protagonistas,  y  poco a poco arrinconarse para disimular mejor la  soledad. Pero no se rendiría, si no llegaba,  ella misma haría la revolución.


  Purificación.



La masía, Joan Miró

miércoles, 1 de octubre de 2014

Charlas de media tarde

No es la primera vez, ni será la última, que tengo una conversación por teléfono con una amiga con la que puedo hablar de casi todo. 
No es muy a menudo y por eso cuando sucede, la llamada  suele durar más de una  hora. Nos enrollamos con cualquier tema, no nos importa mezclar "churras" con "merinas",  y  después de tocar todos los habituales o sea los domésticos, así, como por inercia,  fijo que siempre terminamos hablando de escritura, y del último libro que hemos leído,  y que nos llamó mucho la atención. Ella,  me habló de un librito de Vargas Llosa, "Cartas a  un joven novelista" y  recordó que a mí me gustan  las cartas, el género epistolar, que se dice, y me explicó un poco por encima algunos detalles de él. Lo buscaré.  Qué casualidad, le dije;  uno de los  últimos libros que leí, antes del verano y me entrara la vagancia crónica que todavía me dura,  y me enganchó, bueno  más exactamente que me costó olvidar, cuando un libro me atrapa me cuesta salir de él, "La sociedad  literaria y el pastel  de piel de patata de Guernsey" de Mary Ann Shaffer, -si ya sé, el título ya se las trae, pero está justificadísimo, te lo aseguro-. Se lo cuento a grandes rasgos para crearle curiosidad... -verás; la autora construye una novela a través de cartas que se cruzan una periodista y numerosos habitantes de la pequeña isla inglesa (Guernsey) que vivieron  la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial, y gracias a La sociedad... se reunían para hablar de libros y  otros tejemanejes. Maravilloso libro tienes que leerlo. Me entusiasmo tanto que no caigo, que a la que le gustan  las cartas es a mí.
 Se me olvidó decirle una tontada que había leído en  el Fb; que el 15 de noviembre, es el -día mundial de limpiar la nevera, y de "ME GUSTA ESCRIBIR".  Me llamó la atención por lo segundo, lo primero se da por hecho, aunque si las neveras hablaran... Nos hubiéramos reído. 
Y hasta cualquier otro día,   que tampoco quedaremos  para tomar un café. 
                             
Parau Api     (Paul Gauguin)

En otros tiempos seguramente la amistad se habría trenzado a través de cartas más o menos así:
    Querida Kety; qué es de tu vida, hace mucho que no hablamos, ... 

Gracias a  todos los que pasáis por aquí, aunque no tenga entradas nuevas. Pero sigo visitando a los  amigos. Hay temporadas así, qué le vamos a hacer. 

viernes, 18 de julio de 2014

Sensaciones urbanas

Al llegar  la noche, la transitada estación de Chamartín, se queda así. Las luces caen sobre las cosas, sólo sobre las cosas.
  No hay prisas, y los pocos que quedan, ya somnolientos, esperan el tren para terminar esa división  repetitiva  del  tiempo, día-noche,   cuando para otros casi, casi, está a punto de empezar. 




Pasillos largos y tan vacíos que  parecen inútiles, cuando sólo descansan y esperan. Dentro de unas horas  todo será totalmente diferente, y la pista de patinaje  limpia  y sin obstáculos de ahora, parecerá un escenario lleno de gente ejecutando  una especie de baile sin música, sin ensayar,    con movimientos rápidos y mecánicos, como si  apenas  pisaran el suelo. La cabezas  altas buscando la clave; un número de vía que case con  el nombre del sitio donde van, y desparecer por  el hueco  indicado lo antes posible. 


Estación de Chamartín,  Madrid, 17 de julio, 12 de la noche. 

Purificación.

Pido excusas por las fotos, hechas con el móvil. Son malas, pero ahí, en varios clic, estaba la sensación urbana,  que las fotos y yo intentamos explicar.

sábado, 22 de febrero de 2014

MACHADO Y...

                                                     
“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi  juventud,  veinte años en tierra  de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero..."



La primera vez que escuché este poema, era una canción.
Sabía que existía Machado, me acuerdo de cuando niña en el colegio, de la página del libro Álvarez, donde se hablaba de él, con  un dibujo de su cara y unos  versos   “caminante no hay camino se hace camino al andar”… que yo no entendía,  porque  todavía había caminado poco.
  Aparte de eso  no volví a oír  más de él.
Hasta que  J.M. Serrat  lo puso música, y me lo sirvió en bandeja.  Hubo muchas voces  entendidas,  que criticaron mucho  aquél atrevimiento;  que había dejado  los versos del  gran poeta a la altura del betún, que a  Machado había que leerlo en los libros. Y a mí;   ignorante  inculta que aún  no lo había leído,  me  gustó, me gustaron los dos.  Con la música paladeaba  las palabras hasta  aprenderlas  de memoria,  el ritmo de la música no evitó  que  lo que decían   me  emocionaran  igual
Y  busqué un libro y me empapé  de más poemas que no estaban en el disco; había descubierto a Machado, y de la misma manera, después a Hernández.  Hoy  no sé si aquéllos que  entonces criticaron tanto aquél acontecimiento  seguirán pensando igual.
Serrat hoy está reconocido como músico y poeta, y en  alguna universidad  le nombraron "Honoris  Causa" en  reconocimiento a su obra, y también por dar a conocer la de otros más grandes que él,  yo también se lo agradezco.



Y me queda  la pregunta; qué diría Machado si escuchara sus poemas mezclados con ese arte mayor que también es la música.  Aunque eso ya da igual.

                                                         ... SERRAT

 Purificación.


Foto: L. Sanz
Imagen: Internet.
(Texto publicado por primera vez en el blog amigo TALAVAN TALAVAN CUENTA)

viernes, 14 de febrero de 2014

El oficio más hermoso

Las Maestras de la República


En los recién entregados Premios Goya, el premio a la mejor película documental fue para "Maestras de la República," guión y dirección de Pilar Pérez Solano.


Maestras, Francheska. artelista

"Las Maestras Republicanas fueron unas mujeres valientes y comprometidas que participaron en la conquista de los derechos de las mujeres y en la modernización de la educación, basada en los principios de la escuela pública y demócrática..."






"Es natural que queráis saber, antes de empezar, quiénes somos y a qué venimos. No tengáis miedo. No vamos a pediros nada. Al contrario; venimos a daros de balde algunas cosas. Somos una escuela ambulante y que quiere ir de pueblo en pueblo. Pero una escuela ambulante donde no hay libros ni matrícula, donde no hay que aprender con lágrimas, donde no se pondrá a nadie de rrodillas, donde no se necesita hacer novillos. Porque el Gobierno de la República que nos envía, nos ha dicho que vengamos ante todo a las aldeas, a las más pobres, a las más abandonadas y que vengamos a enseñaros algo, algo de lo que no sabéis por estar siempre tan solos y tan lejos de donde lo aprenden y porque nadie, hasta ahora,ha venido a enseñároslo;pero que vengamos también, y lo primero, a divertiros. Y nosotros quisiéramos alegraros, divertiros casi tanto como os alegran y os divierten los cómicos y titiriteros..."

"Historia de una maestra" Josefina  R. Aldecoa 1990.
Novela escrita con un sencillo y magistral ritmo narrativo que nos transporta a los antecedentes de la Guerra Civil  y de la posterior dictadura franquista. 

Se pueden dar por aludidos todos los  Maestros, (hermosa palabra, y más hermoso oficio) que me visitan, a los que conozco y a los que no, y  que, por supuesto, dedico con mucho cariño y admiración.
Purificación.

lunes, 7 de octubre de 2013

Por donde mirar

    Hay algo misterioso en la ventanas que me atrae; las sencillas, las lujosas,  las grandes, las pequeñas y necesarias, cerradas, abiertas y entreabiertas,  las más sugerentes. 
   Las que se ven desde fuera y hay que adivinar lo que esconden si se visten con visillos, las vistas desde dentro útiles para expiar lo de fuera, disfrutar de la vista agradable, o simplemente para que el aire fisgón y controlador, entre y se deje caer por todas las cosas dejando  su huella y se vaya  igual de rápido que entró. Verdaderas privilegiadas porque a través de ellas, sobre todo entrará la magia del día, la luz.
   Mi admirado Johannes Vermeer, pintor holandés, las utilizó muchas veces para aprovechar la luz escasa, de  los países nórdicos,  y a la vez purificadora enfocando  las figuras retratadas, la mayoría de las veces mujeres, siempre en distintas ocupaciones; y en el descuido mirar a lo lejos tratando de averiguar de quién es la silueta que se acerca, o que se va. 


                                                           Johannes  Vermeer

Johannes Vermeer

Johannes Vermeer
                                 
    Carmen Martín Gaite, la también admirada y leída escritora española, escribió este bello párrafo a colación de las ventanas, y las mujeres.

..."Nadie puede enjaular los ojos de una mujer que se acerca a una ventana, ni prohibirles que surquen el mundo hasta confines ignotos. En todos los claustros, cocinas, estrados y gabinetes de la literatura universal donde viven mujeres existe una ventana fundamental para la narración, de la misma manera que la suele haber también en los cuartos inhóspitos de hotel que pintó Edward Hopper y en las estancias embaldosadas de blanco y negro de los cuadros flamencos. Basta con eso para que se produzca a veces el prodigio: la mujer que leía una carta o que estaba guisando o hablando con una amiga mira de soslayo hacia los cristales, levanta una persiana o un visillo, y de sus ojos entumecidos empiezan a salir enloquecidos, rumbo al horizonte, pájaros en bandada que ningún ornitólogo podrá clasificar, cazar ningún arquero ni acariciar ningún enamorado y que levantan vuelo hacia el reino inconcreto del que sólo se sabe que está lejos, que no lo ha visto nadie y que acoge a todos los pájaros ateridos y audaces, brindándoles terreno para que hagan su nido en él unos instantes".

De tu ventana a la mía, (fragmento)  Carmen Martín Gaite.

Edward Hopper

Edward Hopper

Edward Hopper


Purificación.
Fotos Internet.

lunes, 21 de enero de 2013

EL SAPO DEL DÍA





Es inevitable; todos los días además de las tostadas, los epañoles nos desayunamos con un sapo, o dos, a cual  más desagradable.


Y me digo yo, si es que ahora  ya no los utilizan (a los sapos) para averiguar  el embarazo de las señoras,  o si es debido a la bajada de la natalidad. No lo sé, "no me consta"

Pobre del despistado que se lo trague y no tenga  facilidad para vomitar.



P. Merino
Imagen: Janet Skile

sábado, 22 de diciembre de 2012

Un árbol con cariño.





Este árbol tan original ha sido el adorno navideño del CEPA.  DON  JUAN I. Lo organizó como todos los años la Asociación de Antiguos Alumnos, a la que pertenezco.
Está compuesto  por tablillas con pruebas de color que hicimos en las clases de Pintura.  Ha gustado a todos, y nosotros contentas y orgullosas  del trabajo. La anécdota es que se cayó un día antes de terminar las clases. Pero ya habíamos hecho las fotos.
¡Y TENÍA QUE ENSEÑARLO!





Detalles de las tablillas

FELIZ NAVIDAD

Fotos P. Merino

martes, 18 de diciembre de 2012

Todos juntos.




Han salido y han entrado  de la caja,  cuarenta veces.  Nunca se me cayó ninguno, lo más que han necesitado además de mucho cuidado, una pincelada de vez en cuando para disimular los roces. Siempre juntos y por mucho que relate el Papa, no los voy a separar.

Con ellos os deseo una Feliz Navidad.
Y mucha suerte para este año incierto.

jueves, 6 de diciembre de 2012

"El placer de la lectura"

Para la propuesta de Pedro Ojeda, La Acequia, sobre "El placer de la lectura"

Mis primeras lecturas, sin leer.

Mis comienzos con la lectura son algo confusos. Cuentos infantiles de forma tangible, no recuerdo tener,  pero sí los poemas que mi madre recitaba para entretenernos mientras hacía otras cosas.

 “He dormido esta noche en el campo,
 con el niño que cuida mis vacas
y se quiso quitar ¡pobrecillo!
su blusita y hacer mi almohada

(Con  una  entonación dramática tan conveniente, que a veces nos hacía llorar).
Creo que para élla era un pasatiempo, al que nosotros (mis hermanos y yo) no le dábamos importancia, y aunque nunca nos hizo repetirlo para que lo aprendiéramos,  distraídamente las palabras se quedaron por allí acompañadas del  soniquete conocido, que no le restaban ningún atractivo porque  hablaba de cosas que no éramos capaces de imaginar. Palabras  que sonaban  bien y  debían querer decir cosas  hermosas,  quizá por eso  se quedaron enredadas en algún soporte invisible y resistente de nuestro ser,  hasta hoy.
 Palabras, a veces  mágicas para una mente infantil, que podrían ser el bálsamo para curar una  buena rabieta:
“La Princesa está triste, ¿qué tendrá la Princesa?”...

Y curada la herida, un premio:
 “Margarita te voy a contar un cuento
(Y la retahíla  de cosas lejanas y maravillosas que  venían después)
Este era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes”…

O las veces que  la cocina se convertía en un  jardín muy particular.
Era un jardín sonriente, era una tranquila fuente de cristal,
y era a su borde asomada una flor inmaculada de un rosal”… 

Con lo que Gabriel y Galán, Rubén Darío, o, los hermanos Álvarez Quintero, fueron los autores, que  yo recuerde, de  nuestros  “primeros  libros”. En realidad fueron las lecturas de juventud de mi madre, supuestamente sus preferidas, y que gracias a su buena memoria,  suplían las carencias de libros en casa. Sólo un pequeño diccionario, para consultar sus  dudas, que tiempo después yo usaba como distracción, además de  buscar palabras y contemplar los dibujos; un  pequeño tesoro.
Poco después o entremedias, los cuentos de Hadas, y del Capitán Trueno, gracias a que  por unos céntimos se podían cambiar por otros que no  hubiéramos leído, con la condición de que  estuvieran en el mismo estado de decrepitud. Además de las lecturas que se hacían en los libros del colegio, sin faltar claro, el Catecismo del Padre Astete, y el gran "best- seller"  de aquéllos tiempos, en los libros de aprender o de enseñar, según se mire, la Enciclopedia Álvarez, 1º, 2º y 3º grado.
  

 Las lecturas


Después  una laguna muy grande, con nada que recordar,  hasta que llegaron mejores tiempos y ya en la adolescencia, los libros empezaron a llegar a casa por obra  y gracia  de la cuota bimensual del Club de Lectores.
Ahí empezó verdaderamente, mi relación con la Lectura, a salto de mata, y de forma un poco salvaje. Leía con interés, pero con el  des-orden, en cuanto a los títulos se refiere, en que  iban llegando. “Ana Karenina”, "Platero y yo”, “ Madame Bovary”, “Viento del Este, viento del Oeste”, “Los cipreses creen en Dios”, “La familia de Pascual Duarte”, “Malinche”, “Réquiem por un campesino español”, “Cumbres borrascosas”, “La sonrisa etrusca”, “El camino”… “Pantaleón y las visitadora”, “Veinticuatro horas en la vida de una mujer” “La montaña mágica”  y muchos más que no recuerdo. 

Entre todos  están  esos que  no se quedan  en la memoria,  libros que  son menos importantes literariamente (eso se descubre después)  pero tienen el valor de ser parte necesaria para no perder el hábito y  buscar el siguiente. Y  de vez en cuando llegan esos que sin saber porqué  impactan y se   recuerdan   especialmente, por ejemplo: “Nada”, de Carmen Laforet,  por la manera de tratar el tema, (la guerra civil) y por la juventud de la autora en el momento que lo escribió; “León el Africano”, de Amín Maalouf, historia de la  Reconquista, desde el punto de vista de los reconquistados; “Malinche”, de Jane Lewis Brandt,  maravilloso libro épico de la conquista de Méjico por Hernán Cortés; Los Cuentos, de Cortázar; La Tía Tula, de Unamuno; Confieso que he vivido, de Neruda, fue por un tiempo, visitado muchas veces por mí, eso que llaman "libro de cabecera".
Pero a la larga los datos y los títulos de los libros es lo que menos importa, lo importante es el mágico momento  en que la historia que cuenta el libro te hace olvidar  todo lo demás.
El tiempo que  se dedica a la lectura va por etapas, según las circunstancias y los  quehaceres del momento,  de eso, y un poco la dejadez, también depende la asiduidad.

Para mi han sido muy interesantes los Clubes de Lectura. Ayudan sobre todo   a comprender  y ser más críticos con lo leído, a expresar y contrastar las opiniones, las propias y las ajenas y a la vez  apreciar  las posibilidades  que  una historia  puede tener,  tantas y tan diferentes  como  personas  participen en la reunión.  Sigo leyendo, ahora menos. Y también escribo, como Dios o quien sea, me da a entender  y gracias  a lo que  me enseñaron los  profesores que me he ido encontrando por los sitios de aprender, (primero, Pedro  Talaván, en el C.E.P.A.  D. Juan I  y después Francisco Martínez Morán en el Taller de Escritura de la U.A.H.) y siempre  de la manera más desinteresada   la influencia y la importancia de la lectura. 


 Aunque ahora sólo recuerde  una parte de todo lo leído,  todas las lecturas han sido importantes, pero las primeras, las orales como en  los tiempos antiguos, y  que no ocupan lugar  en ninguna estantería  siguen sin deteriorarse, siguen como el primer día.
 P. Merino.                     
Ilustración: Amy Sol
Fotografía: Cristopher Stott