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jueves, 5 de febrero de 2015

Una, de sobres y sellos

 Cartas ficticias:

15 de octubre de 2014                               
 Editorial Tenemostodo. Departamento de Ventas.

 Estimados señores:

Les escribo esta carta  para hacerles una petición  que les agradecería atendieran si lo tienen a bien.
Después de buscar por todas las librerías que tengo cerca, no encuentro un libro que me han recomendado insistentemente unas buenas amigas amantes de los libros y de historias entrañables e íntimas, en donde los libros en sí mismos y el género epístolar son los protagonistas.
Me dicen una y otra vez que es muy interesante que es una maravillosa historia de  relaciónes a base de  sobres y sellos cruzando el mar que separa los continentes y también  las personas.
No sé si viene al caso, ni creo que a ustedes les interese, pero estoy deseando tenerle entre mis manos para comprobar si es verdad lo que me cuentan. 
Agradecida de antemano, espero que pronto me den la buena noticia.
Atentamente le saluda. 
Purificación. M.

P.D.
Perdón, con la emoción se me olvidó lo más importante, el libro se llama "84, Charing Cross Road"  de Helene Hanff. Un ejemplar de la primera edición, me haría mucha ilusión.




30 de octubre de 2014
 Purificación M.
 
Estimado señora: 


Siento decirle que el libro que nos pide  está fuera de catálogo. Hace tiempo que no se edita por el deseo expreso de su autora, la señora Helene Hanff. Así lo quedó registrado en su testamento; Que todos los ejemplares de la edición de 1970, se vendieran sólo mediante solicitud por carta dirigida a la librería 84, Charing Cross Road, por lo que le ruego  haga allí su petición.

Entretanto, le deseo  lo consiga cuanto antes  por otros medios, para su satisfacción..  
Atentamente le saluda,  A.M.

 Departamente de Ventas de Editorial Tenemostodo.

P.D. 

Si tuviéramos noticias de algún ejemplar de segunda mano se lo comunicaríamos inmediatamente por si pudiera interesarle.




Desde la realidad

22 de noviembre de 2014

A las amigas blogueras, que me hablaron y recomendaron este pequeño librito.


Hace unos días que lo tengo en las manos, y quiero deciros que lo leí en una tarde. Me ha entusiasmado sobre todo la ambición lectora de esta señora, y de cómo va creciendo  la relación entre ella y el librero,  derivando  en  una profunda amistad,  y de  solidaridad por parte de ella. Cómo van surgiendo los nombres de libros, los autores, que ella reclama con un interés inusitado, y con gran urgencia. La emoción de ella, cuando descubre  "Orgullo y Prejuicio" de Jean Austen, aunque no le daba mucha importancia, y la mía, porque es de los pocos autores, autora en este caso,  de la literatura inglesa, no actual, que conozco  de todos los que aquí se nombran. 

La compra  no fue nada  laboriosa y bastante menos  emocinante, que en la novela. Lo encargué en persona  a unos grandes almacenes, y claro está, no hubo cartas entre medias de ida y  vuelta, tan sólo una mecánica llamada de teléfono: "Ya hemos recibido el libro que nos pidió, cuando quiera puede venir a recogerlo. Muchas gracias." 
Lo demás fue rápido, ya todo dependía de mi.

Atentamente, un cariñoso abrazo.

P. D. 
Disculpad el juego tonto, para "venderos"  este precioso librito. Sobre todo para quien le guste el género epistolar.
  Purificación.



domingo, 30 de noviembre de 2014

"Cuando la vida se vuelve mala"


Colaboración para el Club de Lectura de "La Acequia" dirigido por Pedro Ojeda Escudero.

         Leo por segunda vez, Nada, de Carmen Laforet, confieso que la primera vez me impresionó bastante, mucho. Es parte de la vida de la joven Andrea,  historia cruda, dura, difícil de roer, y si embargo  repetida en la época en que se ubica, España, recién terminada la Guerra Civil. Impacta por la forma de contarla, más efectista con la primera persona, y sospechosamente autobiográfica, aunque Laforet, no lo aclaró. Pero ante todo, lo que más impresiona es la juventud de la autora que fue capaz de escribir una historia así. Fue premio Nadal 1944.
 Esta vez  estuve más a la defensiva para no dejarme atrapar  y ser un poco más objetiva, pero me ha vuelto a conmover. Como suele suceder en las segundas veces, se descubren matices, detalles nuevos. Me sorprende, y  fastidia, el comportamiento de Andrea, que dentro de su desgraciada y precaria situación, sea capaz de pasar hambre y gastar su poco dinero en cosas superfluas, dulces, o un ramo de flores para regalar.   Caprichos muy caros para ella, en todos los sentidos, quiizás una forma de rebeldía, casi la única, dadas las circunstancias. Consideración mía, o, más bien reproche,  muy de madre, y posiblemente también de la suya, si la hubiera tenido. Su ir y venir por los sitios,  con la enorme carga  de tristeza y decrepitud a cuestas,  que lo mismo la hunde en lo más profundo,  que parece  pasar de puntillas como simple espectadora, por   las situaciones difíciles que se viven en la casa, y que al final siempre la salpican  dejándola amargamente tocada, esperando algo que no llega, que la vida deje de ser mala.


Entonces escribí un breve resumen, de la conocida novela, más o menos así;

Comienza con la llegada de Andrea,  a la Barcelona, de la posguerra, a casa de los familiares maternos que la ayudarán el tiempo que esté allí para realizar sus estudios. Demasiado pronto se encuentra con la cruda realidad que se vive en aquellos momentos en casa de sus parientes que delata un pasado de riqueza y bienestar, ahora con habitaciones sucias,  muebles amontonados, y en pésimas condiciones, pasando hambre y necesidades, reflejo de la decadencia de la sociedad burguesa.
Después del espanto de los primeros  días se va  adaptando a duras penas a la patética e inesperada situación que cambia de golpe su vida, haciéndola adulta de la  manera más triste y difícil, en aquel ambiente  lúgubre y desasosegante  que comparte como puede con los demás habitantes de la casa:
La abuela, cariñosa y olvidadiza, a pesar de la edad, pendiente de todos y el único punto de unión de la desastrosa situación familiar. Los tíos, Juan y Román; cada uno con su paranoia particular que les incapacita para el mínimo entendimiento. Artistas frustrados, uno por la situación de penuria de un país en plena posguerra, el otro,  por los complejos que sufre al no asumir su   falta de facultades. La tía  Angustias, que trata de manejar  a la joven Andrea, desde el principio, hasta que abandona la casa para ingresar en un convento, dejándole algo más de independencia. Gloria,  mujer de Juan, con un pasado turbio que la relaciona con el otro hermano, y que soporta el carácter agrio y los malos tratos de su marido, incluso en presencia del pequeño hijo de ambos,  víctima doblemente  de la penuria familiar, aunque la abuela se desviva porque nada le falte. Y Antonia; la criada, cosa difícil de comprender  contando con la   crítica situación económica de la familia, siempre atrincherada en la cocina  controlando lo poco que hay para cocinar y limpiar, y ocupando el mucho tiempo de sobra, en espiar a  los demás.
Todos, como en un barco sin rumbo y sin esperanza, empujan a Andrea a buscar algo parecido a la normalidad fuera de la casa. Salir a la calle le ayuda a sobrellevar los momentos difíciles, que son todos, y observar a la gente que supone más feliz que ella le distrae y le hace olvidar.
 Barcelona, se convierte en un personaje tan importante o más que la casa de la calle Aribau, que Andrea,  recuerda vagamente de su niñez y ahora redescubre cada vez que transita por sus calles por obligación o huyendo de la situación cada vez más axfisiante. 
La ciudad se va presentando ante ella y le ofrece sus calles como cobijo. Primero en los recorridos a la universidad, ampliándose después en las salidas con los compañeros. Y en una dramática y surrealista "excursión" nocturna acompañando a su tío Juan. Sin darse cuenta vive dos vidas paralelas y muy distintas: la de dentro de la casa, triste dura y decepcionante para una muchacha de su edad. Y la de fuera, con la frescura del aire, el color de los árboles, los jardines, las siluetas de los edificios, la gente que se cruza por las calles. Todo lo vive con la intensidad necesaria para olvidar,  procurando, eso sí, no mezclar la una con la otra, para no ensuciar su bonita amistad con Ena, compañera y amiga del alma, que se convierte en el ideal de lo que le gustaría  ser y tener. Todo se hunde para ella cuando  Ena, entra en su otra vida, la que tanto le avergüenza y le trastorna, interrumpiendo  de golpe la parte de amabilidad  esporádica de sus días, haciéndola sufrir  todavía más que cuando no puede conciliar el sueño por el hambre que le estruja el estómago.
El tiempo que todo lo mide, acabará con esa parte cruel de su vida  cuando una mañana fría y en silencio para no despertar a nadie, sale de la casa recordando el día que llegó, en donde esperaba todo, y según creía ella, se iba sin nada. 
Termina la novela con un final abierto, esperanzado, "Unos momentos después, la calle Aribau y Barcelona entera quedaban detrás de mí." 
Y el lector, que ha "vivido" con ella toda su aventura, añade: 
Con ella se va una dura experiencia  que la ha de servir para resurgir como un pájaro joven y fuerte  que quiere  volar de nuevo, a pesar del  pegajoso barro en las alas.  

Purificación.


     "Como sucede casi siempre con la obras escritas por autores muy jóvenes, es una novela autobiográfica, de manera que el mundo atroz que describe Andrea, la protagonista y narradora, debe de estar muy cerca de la realidad vivida por Laforet, de una pesadilla marcada a sangra y lágrimas. Nada, es un cuento cruel, cuando la vida se vuelve mala". Rosa Montero.

(La ilustración de la portada, de Cristina García Ganga, me recuerda  a un cuadro de Hopper, que yo admiro mucho, casualidades).

miércoles, 1 de octubre de 2014

Charlas de media tarde

No es la primera vez, ni será la última, que tengo una conversación por teléfono con una amiga con la que puedo hablar de casi todo. 
No es muy a menudo y por eso cuando sucede, la llamada  suele durar más de una  hora. Nos enrollamos con cualquier tema, no nos importa mezclar "churras" con "merinas",  y  después de tocar todos los habituales o sea los domésticos, así, como por inercia,  fijo que siempre terminamos hablando de escritura, y del último libro que hemos leído,  y que nos llamó mucho la atención. Ella,  me habló de un librito de Vargas Llosa, "Cartas a  un joven novelista" y  recordó que a mí me gustan  las cartas, el género epistolar, que se dice, y me explicó un poco por encima algunos detalles de él. Lo buscaré.  Qué casualidad, le dije;  uno de los  últimos libros que leí, antes del verano y me entrara la vagancia crónica que todavía me dura,  y me enganchó, bueno  más exactamente que me costó olvidar, cuando un libro me atrapa me cuesta salir de él, "La sociedad  literaria y el pastel  de piel de patata de Guernsey" de Mary Ann Shaffer, -si ya sé, el título ya se las trae, pero está justificadísimo, te lo aseguro-. Se lo cuento a grandes rasgos para crearle curiosidad... -verás; la autora construye una novela a través de cartas que se cruzan una periodista y numerosos habitantes de la pequeña isla inglesa (Guernsey) que vivieron  la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial, y gracias a La sociedad... se reunían para hablar de libros y  otros tejemanejes. Maravilloso libro tienes que leerlo. Me entusiasmo tanto que no caigo, que a la que le gustan  las cartas es a mí.
 Se me olvidó decirle una tontada que había leído en  el Fb; que el 15 de noviembre, es el -día mundial de limpiar la nevera, y de "ME GUSTA ESCRIBIR".  Me llamó la atención por lo segundo, lo primero se da por hecho, aunque si las neveras hablaran... Nos hubiéramos reído. 
Y hasta cualquier otro día,   que tampoco quedaremos  para tomar un café. 
                             
Parau Api     (Paul Gauguin)

En otros tiempos seguramente la amistad se habría trenzado a través de cartas más o menos así:
    Querida Kety; qué es de tu vida, hace mucho que no hablamos, ... 

Gracias a  todos los que pasáis por aquí, aunque no tenga entradas nuevas. Pero sigo visitando a los  amigos. Hay temporadas así, qué le vamos a hacer. 

sábado, 28 de junio de 2014

Hay días...

Hay  lecturas que  sugieren  pensamientos.

Estoy leyendo el libro, "Echo al fuego los restos del naufragio", de Pedro Ojeda Escudero, del blog amigo "La Acequia", con fotografías de Javier García Riobó, un librito pequeño y manejable pero  con mucho contenido. Voy despacio mirando  aquí y  allá, y ahora me he parado aquí. 






"Hoy llueve como suele llover  los domingos. Llueve con mansedumbre e insistencia, lavando la cara a la ciudad.

El tiempo es más lento y hay melancolía en cada esquina, que me asalta cuando las doblo en el camino, para recordarme mi biografía, mi soledad y mi conciencia.


Debería llover más, para lavarnos por dentro."    (pág, 39)







Es verdad que los domingos van sin  ritmo fijo, -a su bola, se dice ahora-, y todo lo que sucede es un lento  preparativo para la prisa que ha de  venir.

Hay días... que la piel se vuelve fina y transparente,  y cualquier leve  brisa  le hace estremecer. Y es más  profundo el  hueco  en el estómago, o algo que tenemos por ahí.  
La tristeza y la alegría  pugnando por salir,  una sale y la otra espera, no mucho seguramente lo que las une es tan  fino que  las confunde y a veces  el llorar, es reír. 
Parece que fuera necesario,  que de vez en cuando  haya días... así.

Purificación.
Imagen Internet

viernes, 14 de febrero de 2014

El oficio más hermoso

Las Maestras de la República


En los recién entregados Premios Goya, el premio a la mejor película documental fue para "Maestras de la República," guión y dirección de Pilar Pérez Solano.


Maestras, Francheska. artelista

"Las Maestras Republicanas fueron unas mujeres valientes y comprometidas que participaron en la conquista de los derechos de las mujeres y en la modernización de la educación, basada en los principios de la escuela pública y demócrática..."






"Es natural que queráis saber, antes de empezar, quiénes somos y a qué venimos. No tengáis miedo. No vamos a pediros nada. Al contrario; venimos a daros de balde algunas cosas. Somos una escuela ambulante y que quiere ir de pueblo en pueblo. Pero una escuela ambulante donde no hay libros ni matrícula, donde no hay que aprender con lágrimas, donde no se pondrá a nadie de rrodillas, donde no se necesita hacer novillos. Porque el Gobierno de la República que nos envía, nos ha dicho que vengamos ante todo a las aldeas, a las más pobres, a las más abandonadas y que vengamos a enseñaros algo, algo de lo que no sabéis por estar siempre tan solos y tan lejos de donde lo aprenden y porque nadie, hasta ahora,ha venido a enseñároslo;pero que vengamos también, y lo primero, a divertiros. Y nosotros quisiéramos alegraros, divertiros casi tanto como os alegran y os divierten los cómicos y titiriteros..."

"Historia de una maestra" Josefina  R. Aldecoa 1990.
Novela escrita con un sencillo y magistral ritmo narrativo que nos transporta a los antecedentes de la Guerra Civil  y de la posterior dictadura franquista. 

Se pueden dar por aludidos todos los  Maestros, (hermosa palabra, y más hermoso oficio) que me visitan, a los que conozco y a los que no, y  que, por supuesto, dedico con mucho cariño y admiración.
Purificación.