lunes, 18 de febrero de 2013

HOY, HACE UN AÑO

Hoy hace un año que comencé en esto tan nuevo para mí, como era hacer un blog, y todavía me cuesta creer que ya haya pasado un año.
Un año en el que  han pasado tantas cosas, en estos tiempos  convulsos  que no sabemos donde nos llevan, porque los encargados de hacerlo cada vez están más desorientados, por decirlo de manera educada y fina.  La corrupción nos acecha  tanto o más que esta crisis persistente, pero hay que animarse, los mandamases y los otros, se van a poner de acuerdo para  dejar de ser corruptos, y después prometer que van a ser buenos, pero debe de ser muy difícil la cosa, llevan así unos cuantos meses, pero  "no importa esto es la grandeza de la democracia". ¿La grandeza de qué ?  para qué hay que ponerse de acuerdo, en  bajar el listón de lo que se puede trapichear  de ahora en adelante, ¡venga ya! un gobierno que tiene mayoría absoluta.
De momento  lo único que han acordado es que lo de las "transparencias" mejor lo dejan para el verano, por lo del calor y eso.



  

Hay días que sin buscar las cosas uno se las encuentra, sin darnos cuenta de que para que eso suceda,  antes,  hemos tomado una serie de  pequeñas decisiones. Tuve que acercarme bastante para verlo, estaba en un solar casi apoyado en una alambrada, al borde de la carretera. El día era muy claro y el cielo azul, el fondo perfecto para la foto que hice casi emocionada. Es el primer almendro de esta temporada, el primero que yo he visto. Un bonito regalo que pongo aquí,  para recordar  que llevo un año en  este espacio pequeñísimo que ocupo.
 Esto lo tengo que agradecer, a Pedro, (Talaván Talaván Cuenta), un amigo entrañable que me animó y me invitó a que pusiera cosas en su blog, así como los cucos dejan los huevos en otro nido para que se los críen otros pobres incautos, pero yo con invitación. En la parte técnica, yo ignorante total, me ayudó mi querida amiga Kety,  (Los cuentos de la abuela)  y aunque soy lenta, sigo aprendiendo.
Gracias a todos los amigos que me visitan, y dejan una señal, y también al que va de paso. De momento espero llegar a celebrar el segundo aniversario, y a poder ser  mejorarlo.
Gracias a todos.


Puri. Merino
Foto: Puri Merino
      

miércoles, 13 de febrero de 2013

UN RECUERDO...



"Así habían empezado a andar por un París fabuloso, dejándose llevar por lo signos de la noche, acatando itinerarios nacidos de una frase de clochard, de un bohardilla iluminada en el fondo de una calle negra, deteniéndose en la placitas confidenciales para besarse en los bancos o mirar las rayuelas, los ritos infantiles del guijarro y el salto sobre un pie para entrar en el cielo".

Rayuela. J. Cortázar
                                           .......

"Lo que mucha gente llama  amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese  elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz, no se la elige, a Julieta, no se la elige. Vos no eligió la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto".

Rayuela. J. Cortázar.
                                           .......

El futuro

Y se muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.

J. Cortázar

........


Un día como hoy no tenía que ser la excusa para recordarlo, en cualquier momento se puede, se debe leer y disfrutar del gran escritor.

Tal día como hoy, 12 de febrero, de 1984 Julio Cortázar falleció  en París.

P. Merino.
Fotos: Internet.

viernes, 8 de febrero de 2013

IDEAS CLARAS


A quién le pueda interesar:

Lo encontré en la red; me interesó mucho sobre todo por la época en que esto parece ser que ocurrió.  Una mujer con las ideas muy claras, y un hombre que la supo entender, y  además tuvieron la suerte de encontrarse. También me llamó la atención porque me gustan las cartas como  forma de comunicarse,  eso que ahora se cultiva tan poco. 


"Carta de amor de una mujer hermosa, libre y valiente"

                                                       Amelia Earhart.
"En la mañana del 7 de febrero de 1931, unas horas antes de contraer matrimonio, Amelia Earhart se sentó a escribir esta carta dirigida a su futuro esposo, George P. Putnam.
Amelia era ya por aquel entonces un mito de la aventura: en 1927 se había convertido en la primera mujer que cruzaba el Atlántico en monoplano.
Creo que esta es la carta de amor más hermosa, libre y valiente que jamás he leído":
     "Querido GPP,
Creo que debería dejar escritas algunas cosas antes de que nos
casemos, aunque ya hayamos hablado muchas veces sobre ellas.
Tengo que reiterarte mis dudas con respecto al matrimonio, mi sensación de renunciar a oportunidades en un trabajo que tanto significa para mí. Tengo la sensación de que casarme es una de las decisiones más estúpidas que jamás he tomado. Sé que habrá compesaciones, pero no puedo ocultarte mis dudas.
Para nuestra vida en común quiero que comprendas que no estarás sometido a ningún código de fidelidad y que yo tampoco me considero atada a ti. Si somos honestos, podremos evitar las dificultades que surgirán si tú o yo nos enamoramos de otra persona.
Por favor, no interferamos en el trabajo del otro, ni permitamos que el resto del mundo contemple nuestras alegrías o desacuerdos. En este sentido, voy a tener que mantener algún lugar donde pueda ser profundamente yo misma. No puedo soportar los confinamientos, por muy atractiva que sea la jaula.
Debo exigirte una promesa cruel: que me dejarás marchar dentro de un año si no hemos encontrado la felicidad juntos.
Voy a tratar de hacerlo lo mejor posible y ofrecerte esa parte de mí que conoces y que tanto quieres".
A.E.
"George y Amelia contrajeron matrimonio aquella misma tarde y permanecieron juntos hasta la trágica desaparición de Amelia en 1937, cuando intentaba circumnavegar la Tierra en monoplano".


martes, 29 de enero de 2013

A pesar de todo


 Siempre que puedo vengo  a la casita de campo de la familia para descansar,  recobrar  fuerzas,  renovar las ideas y ensanchar mi mente. El jardín aunque descuidado conserva las primitivas formas de cuando aún vivían mis padres y lo cuidaban con esmero, y todas las primaveras sigue ocurriendo el milagro convirtiéndose en un pequeño paraíso por el que pasear y perder el tiempo  admirando la belleza de las plantas y los árboles, sobre todo ahora que llega el final del invierno y los almendros  empiezan a mostrar su esplendor  de avanzadilla blanca y rosada,  el  punto de partida  antes de  que la primavera explote y cambie el paisaje por una temporada.
Estoy sentada en el banco de madera que hay en el jardín desde donde se ve el árbol, un enorme roble centenario que le da sombra  y categoría a la casa, y que  sin querer  como siempre me ocurre,  me trae a la memoria aquel fatídico verano.


 Yo era la más pequeña de los hermanos hasta que él nació. Desde que supo andar fue como mi sombra, como un grano en la nariz; siempre lo tenía delante o detrás. Fui su compañera de juegos y él fue el mío  y aunque siempre estábamos regañando por alguna  tontería (más de una vez le sacudí  aprovechando que yo era  mayor y por tanto su protectora cuando me invadía el instinto maternal),  tampoco podíamos estar separados,  y esto se acentuaba por el verano cuando  no íbamos a la escuela y compartíamos todas las horas del día.
Como  siempre a finales de junio nos trasladamos a esta  casa de campo,  aquí pasé los momentos más felices de mi vida hasta el día en que Manuel murió.
Ya sólo recuerdo que la pelota estaba colgada del árbol cual fruto tentador, me preguntó si subía a por ella y yo le dije que sí.  A mi corta edad  ya sabía que se  podía  caer   y  hacerse daño, pero la palabra muerte aún no estaba en mi vocabulario y menos aún su significado en mis entendederas.
 El grito de mamá  llamándole para ver si despertaba me persiguió años y años. Nadie se dio  cuenta  que yo estaba  acurrucada en este mismo banco, ajena a la realidad de aquel larguísimo y angustioso momento.
 El verano siguiente fue el más difícil para toda la familia, y todos al llegar echamos una esquiva  mirada al árbol, imponente y culpable, en su sitio   y con  la rama,  todavía rota, que debió de ser su brazo protector. Seguía dando sombra  a la casa, desde entonces más silenciosa y también sigue guardando mi secreto que tantas veces me atormentó;  podía haberle dicho que no subiera y no lo hice, por eso siempre pensé  que  me miraba  rencoroso por no haber dicho  nunca la verdad.
Calladamente hicimos las paces cuando mis hijos empezaron  a corretear por el jardín y se sentaban a su sombra en las tardes asfixiantes de julio y agosto. Entonces comprendí lo que representaba para mí; él fue el último que le tuvo en su regazo y, junto conmigo, el que  escuchó sus últimas risas y el ahogado grito al caer. Cuando paso por su lado alargo el brazo hasta que mis dedos rozan su dura  y áspera corteza como quien saluda a un amigo. Ya me imagino su aspecto alegre y festivo cuando dentro de unos días  nos  acoga a todos para celebrar la boda de mi hijo mayor, el otro Manuel de la familia.
Un suspiro que casi me sale de los talones me deshace el nudo de la garganta y en parte me libera el corazón de toda culpa, era necesario para estar bajo sus ramas como si fuera un templo, sin remordimiento ni rencor.

Empieza a refrescar y me ajusto el chal de lana que llevo sobre los hombros. Estamos en febrero,  me lo recuerdan los almendros floridos que tanto me gusta mirar.
A pesar de todo, es aquí donde me gusta venir cuando quiero  huir del mundanal ruido. El silencio ya no es acusador.

P. Merino
Imagen: Ben Goossens


lunes, 21 de enero de 2013

EL SAPO DEL DÍA





Es inevitable; todos los días además de las tostadas, los epañoles nos desayunamos con un sapo, o dos, a cual  más desagradable.


Y me digo yo, si es que ahora  ya no los utilizan (a los sapos) para averiguar  el embarazo de las señoras,  o si es debido a la bajada de la natalidad. No lo sé, "no me consta"

Pobre del despistado que se lo trague y no tenga  facilidad para vomitar.



P. Merino
Imagen: Janet Skile

viernes, 11 de enero de 2013

INSTANTÁNEA





¡Qué bien nos sacaste en la foto!
A mí me cogiste de improviso cuando quería birndar por aquélla tarde especial.
Para ello nos reunimos en la parte más agradable del jardín para pasar la tarde. A los niños no se les ve, en ese momento andaban cerca del pequeño estanque  haciendo sufrir a los pobres peces de colores. De un momento a otro aparecería alguno llorando y empapado hasta los huesos, y habría que consolar y cambiar de ropa al  inocente que se dejó empujar.
Ellos, habían ido a buscar el hielo para las bebidas, y de paso atender  la barbacoa, antes de que se chamuscaran las chuletas.  Los ladridos de  los perros que habían empezado a juquetear en ese momento me hicieron levantar la voz y repetir lo que decía. "Bien por nosotras, que aprovechamos ese momento,"  momento que se quedó congelado igual que nuestras sonrisas.

La foto te gustó tanto, que después hiciste esta  maravillosa acuarela.

P. Merino.

Acuarela: Carolyn Brady.