Estuve a punto de hacerlo, y ahora no soy más que uno de los muchos que se preguntan por qué en algún momento no hicieron lo que habían pensado hacer. Julio Cortázar
viernes, 7 de noviembre de 2014
miércoles, 1 de octubre de 2014
Charlas de media tarde
No es la primera vez, ni será la última, que tengo una conversación por teléfono con una amiga con la que puedo hablar de casi todo.
No es muy a menudo y por eso cuando sucede, la llamada suele durar más de una hora. Nos enrollamos con cualquier tema, no nos importa mezclar "churras" con "merinas", y después de tocar todos los habituales o sea los domésticos, así, como por inercia, fijo que siempre terminamos hablando de escritura, y del último libro que hemos leído, y que nos llamó mucho la atención. Ella, me habló de un librito de Vargas Llosa, "Cartas a un joven novelista" y recordó que a mí me gustan las cartas, el género epistolar, que se dice, y me explicó un poco por encima algunos detalles de él. Lo buscaré. Qué casualidad, le dije; uno de los últimos libros que leí, antes del verano y me entrara la vagancia crónica que todavía me dura, y me enganchó, bueno más exactamente que me costó olvidar, cuando un libro me atrapa me cuesta salir de él, "La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey" de Mary Ann Shaffer, -si ya sé, el título ya se las trae, pero está justificadísimo, te lo aseguro-. Se lo cuento a grandes rasgos para crearle curiosidad... -verás; la autora construye una novela a través de cartas que se cruzan una periodista y numerosos habitantes de la pequeña isla inglesa (Guernsey) que vivieron la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial, y gracias a La sociedad... se reunían para hablar de libros y otros tejemanejes. Maravilloso libro tienes que leerlo. Me entusiasmo tanto que no caigo, que a la que le gustan las cartas es a mí.
Se me olvidó decirle una tontada que había leído en el Fb; que el 15 de noviembre, es el -día mundial de limpiar la nevera, y de "ME GUSTA ESCRIBIR". Me llamó la atención por lo segundo, lo primero se da por hecho, aunque si las neveras hablaran... Nos hubiéramos reído.
Y hasta cualquier otro día, que tampoco quedaremos para tomar un café.
En otros tiempos seguramente la amistad se habría trenzado a través de cartas más o menos así:
Querida Kety; qué es de tu vida, hace mucho que no hablamos, ...
Gracias a todos los que pasáis por aquí, aunque no tenga entradas nuevas. Pero sigo visitando a los amigos. Hay temporadas así, qué le vamos a hacer.
No es muy a menudo y por eso cuando sucede, la llamada suele durar más de una hora. Nos enrollamos con cualquier tema, no nos importa mezclar "churras" con "merinas", y después de tocar todos los habituales o sea los domésticos, así, como por inercia, fijo que siempre terminamos hablando de escritura, y del último libro que hemos leído, y que nos llamó mucho la atención. Ella, me habló de un librito de Vargas Llosa, "Cartas a un joven novelista" y recordó que a mí me gustan las cartas, el género epistolar, que se dice, y me explicó un poco por encima algunos detalles de él. Lo buscaré. Qué casualidad, le dije; uno de los últimos libros que leí, antes del verano y me entrara la vagancia crónica que todavía me dura, y me enganchó, bueno más exactamente que me costó olvidar, cuando un libro me atrapa me cuesta salir de él, "La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey" de Mary Ann Shaffer, -si ya sé, el título ya se las trae, pero está justificadísimo, te lo aseguro-. Se lo cuento a grandes rasgos para crearle curiosidad... -verás; la autora construye una novela a través de cartas que se cruzan una periodista y numerosos habitantes de la pequeña isla inglesa (Guernsey) que vivieron la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial, y gracias a La sociedad... se reunían para hablar de libros y otros tejemanejes. Maravilloso libro tienes que leerlo. Me entusiasmo tanto que no caigo, que a la que le gustan las cartas es a mí.
Se me olvidó decirle una tontada que había leído en el Fb; que el 15 de noviembre, es el -día mundial de limpiar la nevera, y de "ME GUSTA ESCRIBIR". Me llamó la atención por lo segundo, lo primero se da por hecho, aunque si las neveras hablaran... Nos hubiéramos reído.
Y hasta cualquier otro día, que tampoco quedaremos para tomar un café.
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| Parau Api (Paul Gauguin) |
Querida Kety; qué es de tu vida, hace mucho que no hablamos, ...
Gracias a todos los que pasáis por aquí, aunque no tenga entradas nuevas. Pero sigo visitando a los amigos. Hay temporadas así, qué le vamos a hacer.
viernes, 1 de agosto de 2014
Vivir, morir, en vacaciones
Termina el mes de julio de este verano raro, tardío, dice la gente, porque nunca se acuerda del anterior. Julio y agosto, los típicos de las vacaciones se aprovechan para cambiar de aires lejos o cerca, dependiendo de la economía de cada uno.
Parece que decir vacaciones es equivalente a vida maravillosa, a parar, a quedar en suspenso, a dedicarle tiempo a otras cosas que no son las de siempre. Pero no es verdad, el tiempo sigue y los humanos repetimos una y otra vez, las mismas acciones, las buenas, las malas y para no variar también los mismos errores, los grandes errores de los grandes planes a ejecutar, que son las guerras.
El impacto que nos producen las violentas escenas, sin valorar razones ni poner nombres, a los que las hacen, a los que consienten, a los que las sufren y padecen, y que nosotros contemplamos con impotencia, angustia y pena. Y aun siendo posible la manipulación de las imágenes y hasta de la historia, nos preguntamos, para qué, y por qué. Por qué es que los perdedores nos parecen siempre los mismos; niños, ancianos, madres, padres, cuerpos rotos, casas derrumbánose, polvo espeso, que después de los estallidos lo cubre todo.
Al final las guerras son las decisiones de unos pocos que repercuten en muchos, para defenderse dicen... porque "no hay mejor defensa que un buen ataque". En fin para defenderse.
Pasajera tristeza para los que miramos de lejos. Para los que lo sufren, una horrorosa tragedia imposible de imaginar.
Las vacaciones siguen su curso, y las guerras como parte de la escenografía del mundo, también. Tristezas, sin fecha de caducidad.
Purificación.
Foto: jl.Cernadas.
El impacto que nos producen las violentas escenas, sin valorar razones ni poner nombres, a los que las hacen, a los que consienten, a los que las sufren y padecen, y que nosotros contemplamos con impotencia, angustia y pena. Y aun siendo posible la manipulación de las imágenes y hasta de la historia, nos preguntamos, para qué, y por qué. Por qué es que los perdedores nos parecen siempre los mismos; niños, ancianos, madres, padres, cuerpos rotos, casas derrumbánose, polvo espeso, que después de los estallidos lo cubre todo.
Al final las guerras son las decisiones de unos pocos que repercuten en muchos, para defenderse dicen... porque "no hay mejor defensa que un buen ataque". En fin para defenderse.
Pasajera tristeza para los que miramos de lejos. Para los que lo sufren, una horrorosa tragedia imposible de imaginar.
Las vacaciones siguen su curso, y las guerras como parte de la escenografía del mundo, también. Tristezas, sin fecha de caducidad.
Purificación.
Foto: jl.Cernadas.
viernes, 18 de julio de 2014
Sensaciones urbanas
Al llegar la noche, la transitada estación de Chamartín, se queda así. Las luces caen sobre las cosas, sólo sobre las cosas.
No hay prisas, y los pocos que quedan, ya somnolientos, esperan el tren para terminar esa división repetitiva del tiempo, día-noche, cuando para otros casi, casi, está a punto de empezar.
Pasillos largos y tan vacíos que parecen inútiles, cuando sólo descansan y esperan. Dentro de unas horas todo será totalmente diferente, y la pista de patinaje limpia y sin obstáculos de ahora, parecerá un escenario lleno de gente ejecutando una especie de baile sin música, sin ensayar, con movimientos rápidos y mecánicos, como si apenas pisaran el suelo. La cabezas altas buscando la clave; un número de vía que case con el nombre del sitio donde van, y desparecer por el hueco indicado lo antes posible.
Estación de Chamartín, Madrid, 17 de julio, 12 de la noche.
Purificación.
Pido excusas por las fotos, hechas con el móvil. Son malas, pero ahí, en varios clic, estaba la sensación urbana, que las fotos y yo intentamos explicar.
sábado, 28 de junio de 2014
Hay días...
Hay lecturas que sugieren pensamientos.
Estoy leyendo el libro, "Echo al fuego los restos del naufragio", de Pedro Ojeda Escudero, del blog amigo "La Acequia", con fotografías de Javier García Riobó, un librito pequeño y manejable pero con mucho contenido. Voy despacio mirando aquí y allá, y ahora me he parado aquí.
"Hoy llueve como suele llover los domingos. Llueve con mansedumbre e insistencia, lavando la cara a la ciudad.
El tiempo es más lento y hay melancolía en cada esquina, que me asalta cuando las doblo en el camino, para recordarme mi biografía, mi soledad y mi conciencia.
Debería llover más, para lavarnos por dentro." (pág, 39)
Es verdad que los domingos van sin ritmo fijo, -a su bola, se dice ahora-, y todo lo que sucede es un lento preparativo para la prisa que ha de venir.
Hay días... que la piel se vuelve fina y transparente, y cualquier leve brisa le hace estremecer. Y es más profundo el hueco en el estómago, o algo que tenemos por ahí.
La tristeza y la alegría pugnando por salir, una sale y la otra espera, no mucho seguramente lo que las une es tan fino que las confunde y a veces el llorar, es reír.
Estoy leyendo el libro, "Echo al fuego los restos del naufragio", de Pedro Ojeda Escudero, del blog amigo "La Acequia", con fotografías de Javier García Riobó, un librito pequeño y manejable pero con mucho contenido. Voy despacio mirando aquí y allá, y ahora me he parado aquí.
"Hoy llueve como suele llover los domingos. Llueve con mansedumbre e insistencia, lavando la cara a la ciudad.
El tiempo es más lento y hay melancolía en cada esquina, que me asalta cuando las doblo en el camino, para recordarme mi biografía, mi soledad y mi conciencia.
Debería llover más, para lavarnos por dentro." (pág, 39)
Es verdad que los domingos van sin ritmo fijo, -a su bola, se dice ahora-, y todo lo que sucede es un lento preparativo para la prisa que ha de venir.
Hay días... que la piel se vuelve fina y transparente, y cualquier leve brisa le hace estremecer. Y es más profundo el hueco en el estómago, o algo que tenemos por ahí.
La tristeza y la alegría pugnando por salir, una sale y la otra espera, no mucho seguramente lo que las une es tan fino que las confunde y a veces el llorar, es reír.
Parece que fuera necesario, que de vez en cuando haya días... así.
Purificación.
Imagen Internet
Purificación.
Imagen Internet
jueves, 19 de junio de 2014
De banderas...
Desdoblé la bandera de España que guardaba desde 2010 en la caja "patriotera", antes de atarla al balcón la sacudí por si quedaban serpentinas y confetti, todavía se notaban las manchas del champán y el olor de arrogancia concentrado, para ir haciendo ambiente.
Los chicos de la roja, desconcertados por los cinco regalos del partido anterior, seguían con el desconcierto. ¿Les pesaban los años, los kilos, la falta de hambre, la responsabilidad, el calor, la humedad, la mala uva vengativa de los holandeses, o el genio y la fuerza de los chilenos por defender la roja, la suya. Las cosas tienen su tiempo y la estrellita al lado del corazón se queda sola, por lo menos cuatro años más.
En fin, tendré que recoger la bandera que ni siquiera le dio tiempo a refrescarse, aunque pensándolo bien, y dadas las circunstancias la dejaré un día más, y mato dos pájaros de un tiro. Mañana ( o sea, hoy) me planto la pamela amarilla con el enorme lazo morado, que guardo en la misma caja, (ellas, también saben convivir) para seguir haciendo ambiente, y me sentaré otra vez en el sofá para ver el otro espectáculo pendiente. Complemento arriba, complemento abajo, hay que ser testigo del tiempo que nos toca vivir lo más acorde posible con la ocasión. Ya, pues eso.
Purificación.
Imagen Internet.
Purificación.
Imagen Internet.
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