martes, 17 de febrero de 2015

La "revisita"



Museo Thyssen


No era a ella, a  quien fui a ver en esta ocasión, pero cuando voy me gusta hacerle una visita, ya que este cuadro pertenece a la colección permanente del museo. Grande, majestuoso, absorvente por la sencillez de las formas, parece esperar  a que suceda algo que le haga ponerse en movimiento de un momento a otro, que la rescate de su "Eterna Soledad".  Ya le dediqué una entrada, con motivo de la gran Exposición que el Museo Thyssen Bornemisza, organizó para la importante y extensa obra de Edward Hopper, en el verano de 2012, y que tuve la suerte de poder visitar.



                                         Habitación de hotel, E. Hopper




Mañana, este blog cumple tres años, y aprovecho para decirlo en tan buena compañía. Este año todavía no he visto almendros en flor. Gracias a todos los que me visitan.

Purificación.
Imagen: Internet 

jueves, 5 de febrero de 2015

Una, de sobres y sellos

 Cartas ficticias:

15 de octubre de 2014                               
 Editorial Tenemostodo. Departamento de Ventas.

 Estimados señores:

Les escribo esta carta  para hacerles una petición  que les agradecería atendieran si lo tienen a bien.
Después de buscar por todas las librerías que tengo cerca, no encuentro un libro que me han recomendado insistentemente unas buenas amigas amantes de los libros y de historias entrañables e íntimas, en donde los libros en sí mismos y el género epístolar son los protagonistas.
Me dicen una y otra vez que es muy interesante que es una maravillosa historia de  relaciónes a base de  sobres y sellos cruzando el mar que separa los continentes y también  las personas.
No sé si viene al caso, ni creo que a ustedes les interese, pero estoy deseando tenerle entre mis manos para comprobar si es verdad lo que me cuentan. 
Agradecida de antemano, espero que pronto me den la buena noticia.
Atentamente le saluda. 
Purificación. M.

P.D.
Perdón, con la emoción se me olvidó lo más importante, el libro se llama "84, Charing Cross Road"  de Helene Hanff. Un ejemplar de la primera edición, me haría mucha ilusión.




30 de octubre de 2014
 Purificación M.
 
Estimado señora: 


Siento decirle que el libro que nos pide  está fuera de catálogo. Hace tiempo que no se edita por el deseo expreso de su autora, la señora Helene Hanff. Así lo quedó registrado en su testamento; Que todos los ejemplares de la edición de 1970, se vendieran sólo mediante solicitud por carta dirigida a la librería 84, Charing Cross Road, por lo que le ruego  haga allí su petición.

Entretanto, le deseo  lo consiga cuanto antes  por otros medios, para su satisfacción..  
Atentamente le saluda,  A.M.

 Departamente de Ventas de Editorial Tenemostodo.

P.D. 

Si tuviéramos noticias de algún ejemplar de segunda mano se lo comunicaríamos inmediatamente por si pudiera interesarle.




Desde la realidad

22 de noviembre de 2014

A las amigas blogueras, que me hablaron y recomendaron este pequeño librito.


Hace unos días que lo tengo en las manos, y quiero deciros que lo leí en una tarde. Me ha entusiasmado sobre todo la ambición lectora de esta señora, y de cómo va creciendo  la relación entre ella y el librero,  derivando  en  una profunda amistad,  y de  solidaridad por parte de ella. Cómo van surgiendo los nombres de libros, los autores, que ella reclama con un interés inusitado, y con gran urgencia. La emoción de ella, cuando descubre  "Orgullo y Prejuicio" de Jean Austen, aunque no le daba mucha importancia, y la mía, porque es de los pocos autores, autora en este caso,  de la literatura inglesa, no actual, que conozco  de todos los que aquí se nombran. 

La compra  no fue nada  laboriosa y bastante menos  emocinante, que en la novela. Lo encargué en persona  a unos grandes almacenes, y claro está, no hubo cartas entre medias de ida y  vuelta, tan sólo una mecánica llamada de teléfono: "Ya hemos recibido el libro que nos pidió, cuando quiera puede venir a recogerlo. Muchas gracias." 
Lo demás fue rápido, ya todo dependía de mi.

Atentamente, un cariñoso abrazo.

P. D. 
Disculpad el juego tonto, para "venderos"  este precioso librito. Sobre todo para quien le guste el género epistolar.
  Purificación.



viernes, 2 de enero de 2015

La puñetera niebla


Llegando...

 Es difícil saber, -me suele  pasar- si voy o si vuelvo. Esa idea que una tiene de que las cosas son circunstanciales,  sólo para un rato. Y vengo, pero tengo que volver, a lo circunstancial, y sé que tendré que venir más veces porque de momento soy como  una pasajera constante con equipaje en dos estaciones.  Hoy me recibe la niebla tan familiar en esta época del año,  que desde el tren, no   deja ver los pinares que acompañan al viajero hasta llegar a la ciudad,  esa ciudad que no deja de ofrecrme   cosas nuevas que desconozco, y me invita constantemente a reencontrarme con las conocidas. Una sensación extraña de no estar nunca en el lugar que debiera o quisiera, según. 


...a  Pucela

                             

Hoy tengo a quien echarle la culpa; es la puñetera niebla que  emborrona las cosas  por dentro y por fuera. 


Purificación.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Conclusiones

Conversaciones  diarias.
Es media mañana, el autobús que sale del Campus Universitario, arranca y una muchacha se sienta en el asiento que hay detrás de mí, después un hombre, se dispone a ocupar el asiento que queda libre a su lado. 



- Esto no se hace, esto es público, lo pagamos todos; yo... tú papá... todos.
- Bueno,  como no había nadie... por eso la he dejado ahí, pero ya la quito.
- Claro mujer, la juventud sois la esperanza de España.
- Ah, si sí claro, claro.
- ¿Eres de la Politécnica?
- No, soy de  Medicina.
- ¿A  sí?, ¡qué bueno!. Seguro que seréis  mejores que nosotros. 
- Qué curso.
- Segundo.
- Ah, muy bien.
  Silencio.

El escuchante involuntario saca sus conclusiones.
La conversación prometía una discusión por la mochila que la chica dejó en el asiento vacío de al lado. Una meméz. Pero todo fue en un tono bajo y suave. El hombre, posiblemente  médico, ya, tenía un marcado acento latinoaméricano, argentino quizá, que me pareció decisivo, para que la breve charla se quedara en un amable interrogatorio. La chica, simplemente le siguió la corriente, sus contestaciones fueron más cortantes, justas, para qué más. No la ví, yo iba delante, pero estoy casi segura que se refugió en el juqueteo táctil del móvil para dar por terminada la incómoda conversación.
Yo me bajé antes. Y pensé que a veces por basatante menos, la cosa termina en una acalorada discusión donde lo primero que se ausenta  es el respeto.

Purificación.
Imagen: Internet

domingo, 30 de noviembre de 2014

"Cuando la vida se vuelve mala"


Colaboración para el Club de Lectura de "La Acequia" dirigido por Pedro Ojeda Escudero.

         Leo por segunda vez, Nada, de Carmen Laforet, confieso que la primera vez me impresionó bastante, mucho. Es parte de la vida de la joven Andrea,  historia cruda, dura, difícil de roer, y si embargo  repetida en la época en que se ubica, España, recién terminada la Guerra Civil. Impacta por la forma de contarla, más efectista con la primera persona, y sospechosamente autobiográfica, aunque Laforet, no lo aclaró. Pero ante todo, lo que más impresiona es la juventud de la autora que fue capaz de escribir una historia así. Fue premio Nadal 1944.
 Esta vez  estuve más a la defensiva para no dejarme atrapar  y ser un poco más objetiva, pero me ha vuelto a conmover. Como suele suceder en las segundas veces, se descubren matices, detalles nuevos. Me sorprende, y  fastidia, el comportamiento de Andrea, que dentro de su desgraciada y precaria situación, sea capaz de pasar hambre y gastar su poco dinero en cosas superfluas, dulces, o un ramo de flores para regalar.   Caprichos muy caros para ella, en todos los sentidos, quiizás una forma de rebeldía, casi la única, dadas las circunstancias. Consideración mía, o, más bien reproche,  muy de madre, y posiblemente también de la suya, si la hubiera tenido. Su ir y venir por los sitios,  con la enorme carga  de tristeza y decrepitud a cuestas,  que lo mismo la hunde en lo más profundo,  que parece  pasar de puntillas como simple espectadora, por   las situaciones difíciles que se viven en la casa, y que al final siempre la salpican  dejándola amargamente tocada, esperando algo que no llega, que la vida deje de ser mala.


Entonces escribí un breve resumen, de la conocida novela, más o menos así;

Comienza con la llegada de Andrea,  a la Barcelona, de la posguerra, a casa de los familiares maternos que la ayudarán el tiempo que esté allí para realizar sus estudios. Demasiado pronto se encuentra con la cruda realidad que se vive en aquellos momentos en casa de sus parientes que delata un pasado de riqueza y bienestar, ahora con habitaciones sucias,  muebles amontonados, y en pésimas condiciones, pasando hambre y necesidades, reflejo de la decadencia de la sociedad burguesa.
Después del espanto de los primeros  días se va  adaptando a duras penas a la patética e inesperada situación que cambia de golpe su vida, haciéndola adulta de la  manera más triste y difícil, en aquel ambiente  lúgubre y desasosegante  que comparte como puede con los demás habitantes de la casa:
La abuela, cariñosa y olvidadiza, a pesar de la edad, pendiente de todos y el único punto de unión de la desastrosa situación familiar. Los tíos, Juan y Román; cada uno con su paranoia particular que les incapacita para el mínimo entendimiento. Artistas frustrados, uno por la situación de penuria de un país en plena posguerra, el otro,  por los complejos que sufre al no asumir su   falta de facultades. La tía  Angustias, que trata de manejar  a la joven Andrea, desde el principio, hasta que abandona la casa para ingresar en un convento, dejándole algo más de independencia. Gloria,  mujer de Juan, con un pasado turbio que la relaciona con el otro hermano, y que soporta el carácter agrio y los malos tratos de su marido, incluso en presencia del pequeño hijo de ambos,  víctima doblemente  de la penuria familiar, aunque la abuela se desviva porque nada le falte. Y Antonia; la criada, cosa difícil de comprender  contando con la   crítica situación económica de la familia, siempre atrincherada en la cocina  controlando lo poco que hay para cocinar y limpiar, y ocupando el mucho tiempo de sobra, en espiar a  los demás.
Todos, como en un barco sin rumbo y sin esperanza, empujan a Andrea a buscar algo parecido a la normalidad fuera de la casa. Salir a la calle le ayuda a sobrellevar los momentos difíciles, que son todos, y observar a la gente que supone más feliz que ella le distrae y le hace olvidar.
 Barcelona, se convierte en un personaje tan importante o más que la casa de la calle Aribau, que Andrea,  recuerda vagamente de su niñez y ahora redescubre cada vez que transita por sus calles por obligación o huyendo de la situación cada vez más axfisiante. 
La ciudad se va presentando ante ella y le ofrece sus calles como cobijo. Primero en los recorridos a la universidad, ampliándose después en las salidas con los compañeros. Y en una dramática y surrealista "excursión" nocturna acompañando a su tío Juan. Sin darse cuenta vive dos vidas paralelas y muy distintas: la de dentro de la casa, triste dura y decepcionante para una muchacha de su edad. Y la de fuera, con la frescura del aire, el color de los árboles, los jardines, las siluetas de los edificios, la gente que se cruza por las calles. Todo lo vive con la intensidad necesaria para olvidar,  procurando, eso sí, no mezclar la una con la otra, para no ensuciar su bonita amistad con Ena, compañera y amiga del alma, que se convierte en el ideal de lo que le gustaría  ser y tener. Todo se hunde para ella cuando  Ena, entra en su otra vida, la que tanto le avergüenza y le trastorna, interrumpiendo  de golpe la parte de amabilidad  esporádica de sus días, haciéndola sufrir  todavía más que cuando no puede conciliar el sueño por el hambre que le estruja el estómago.
El tiempo que todo lo mide, acabará con esa parte cruel de su vida  cuando una mañana fría y en silencio para no despertar a nadie, sale de la casa recordando el día que llegó, en donde esperaba todo, y según creía ella, se iba sin nada. 
Termina la novela con un final abierto, esperanzado, "Unos momentos después, la calle Aribau y Barcelona entera quedaban detrás de mí." 
Y el lector, que ha "vivido" con ella toda su aventura, añade: 
Con ella se va una dura experiencia  que la ha de servir para resurgir como un pájaro joven y fuerte  que quiere  volar de nuevo, a pesar del  pegajoso barro en las alas.  

Purificación.


     "Como sucede casi siempre con la obras escritas por autores muy jóvenes, es una novela autobiográfica, de manera que el mundo atroz que describe Andrea, la protagonista y narradora, debe de estar muy cerca de la realidad vivida por Laforet, de una pesadilla marcada a sangra y lágrimas. Nada, es un cuento cruel, cuando la vida se vuelve mala". Rosa Montero.

(La ilustración de la portada, de Cristina García Ganga, me recuerda  a un cuadro de Hopper, que yo admiro mucho, casualidades).

viernes, 7 de noviembre de 2014

Cosas de casas


El pasar del tiempo   cambia las cosas, y nos damos cuenta cuando ya no cambia nada, como los paisajes en que nada florece, ni se amustia, pero esperan pacientes la  revolución de una primavera.


      Empezó a dejar cosas fuera de su sitio, aquí y allá,  en cierto modo creaba la ilusión, de que todo era como antes. Ahora se daba cuenta  que  después de tanto  afán por  ordenarlo todo,  era precisamente el desorden el signo de la vida,  diaria.              Las pocas prendas  que quedaban en los armarios, ya no salían  ni entraban como por arte de magia,  ni se quedaban  tiradas por las sillas, el suelo, o en aquel artilugio que compró para hacer bicicleta sin salir de casa, y que cumplía sin rechistar la misión de multi-perchero, de maravilla. Y la frase de "a ver si ordenas la habitación" tantas veces gritada desde la cocina, y que siempre se quedaba rezagada por el pasillo, ya era un sinsentido.

      No era la primera vez que le pasó por la cabeza, al igual que en ese cuento de Cortázar,  que siempre le inquietó; ir cerrando las habitaciones, como si fuera otra  "Casa tomada". En su propio beneficio pensaba que en el brevísimo relato, raro e intrigante y que Julio, cuenta con maestría, la casa no era tomada por seres extraños, sino dejada por los dos protagonistas,  y  poco a poco arrinconarse para disimular mejor la  soledad. Pero no se rendiría, si no llegaba,  ella misma haría la revolución.


  Purificación.



La masía, Joan Miró